domingo, 23 de mayo de 2010

Un mundo lento

Cuando despierto una mañana de domingo oigo como juegan mis hijos en mitad del silencio. Son minutos pausados hechos de un material tranquilo, inusual, que sólo habita en los días festivos. Los sonidos de sus voces llegan hasta mi cama como si procedieran de un mundo lento y calmo. El pequeño tragina con sus monstruos y con sus piezas, sube y baja por las escaleras haciendo ruiditos,chisss,plof,tatatataaaa,sumergido en una dimensión intemporal con su escafandra de viajero imaginario. En esos momentos no suelen pelearse,hablan de sus cosas y colaboran,a su manera,haciéndose el desayuno o cogiendo de la estantería juegos que casí habían olvidado que existían. Y a la hora de los dibujos animados y con ese sonido de fondo ,que nos garantiza una tregua, tú entras en nuestra habitación, en la que yo me demoro con pereza, y echas el pestillo de la puerta.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Que maravilla entender que un pestillo le abre la puerta al azúcar de las caricias, al roce de los cuerpos, a la humedad de los labios, al sigilo de los gatos por el mapamundi de la piel. Que portazo en las narices a los pormenores de la guerra. Gracias por tu tacto.

Anónimo dijo...

La sensibilidad de tus palabras crea un mundo hermoso, en nuestros corazones.

Blimunda dijo...

Anónimo de las 21:42:La maravilla es tener interpretes que me lean así ,aún cuando yo no he mencionado tales lances.El tacto ha sido suyo con sus imagenes, gracias por ese sigilo gatuno y un saludo.

Blimunda dijo...

Anónimo de las 07:02:No es mi intención crear mundos hermosos al escribir pero celebro que así ocurra. Hablar del corazón son palabras mayores, no sabe cómo me alegra poder llegar hasta esas moradas. Salud!!

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License