jueves, 10 de junio de 2010

Carta para Antonio Muñoz Molina III

...Lo qué escribo un día no me parece aceptable a la mañana siguiente, tacho sin piedad deshilando como Penélope y, a veces, no se salvan más que un par de párrafos o alguna frase peregrina. Esto unido al poco tiempo del que dispongo para trabajar hacen de mis relatos lentas maquinarias, que avanzan con la parsimonia milimétrica de un caracol narrativo extenuado por sus propias exigencias. Siendo así, en este panorama la lectura para mí es algo vital. No entiendo la vida sin leer lo mismo que no entiendo la vida sin crecimiento, o el árbol sin raíces o la mariposa sin su vuelo.
La lectura, también hay que decirlo, en numerosas ocasiones me lo ha vuelto todo mucho más complicado, como ocurre con mi manera de entrelazar los hilos argumentales o los puntos de vista(¡Oh dios mio los puntos de vista! El punto de vista puede llegar a anularme durante semanas aunque tenga una historia de la que conozco incluso el final).
En este marco, con cada uno de sus libros intento determinar en qué consiste su escalpelo estético a la hora de diseccionar la realidad y de adjetivar con tan singular maestría(por ejemplo). Con Usted le he perdido el miedo a las subordinadas y a hablar de mí misma, de justificar lo qué me hiere, de describir el mar que me habita ondeando, con tanta frecuencia, bandera roja en mis playas interiores.
De cualquier forma, escribir y amar son los movimientos más puros que hay en mí y Antonio, Usted me ayuda a continuar haciéndolo, me ayuda a perseverar y a ser yo( madre y esposa, licenciada en filosofía, ama de casa que escribe, después de pasar la mopa, cada mañana mientrás sus hijos están en el colegio).
Y por qué tendría que guardar mi Gratitud exclamativa sin que Usted lo sepa nunca. No quiero que eso ocurra, aunque pueda parecerle un atropello, o un atrevimiento o una indiscreción o un desatino. Es el riesgo que corro, con frecuencia la vida me agita locamente. Perdóneme si le he incomodado. Perdóneme.
Sólo decirle que al escribirle esta carta me quedo mñas tranquila(creo que me comprenderá). De modo que si la vida, alguna vez, lo coloca en mi camino no tendré miedo a no decirle lo qué Usted significa para mí.
Y así podré quedarme callada en paz, con la Gratitud en la mirada siempre, siempre.

Si me lo permite le abrazo con todo mi corazón.
MarisaTGracia.

13 comentarios:

Blimunda dijo...

He olvidado incluir esta entrada en le etiqueta "cartas imposibles", a la que pertenece. Si alguien sabe cómo puedo hacerlo le ruego que me lo diga, porque no tengo ni idea de cómo deshacer el entuerto. Saludos!!!

lolo dijo...

Espero poder ayudarte, Blimunda:

1. accedes a tu blog
2. pinchas en "volver a la lista de entradas" (desde "nueva entrada", por ejemplo)
3. editas la entrada a la que quieres añadir etiqueta... o lo que quieras (dice "editar" y "visualizar"
4. cambias o añades.
5. vuelves a publicar.

Creo que así funciona.
Un abrazo.

Blimunda dijo...

lolo:MUCHAS GRACIAS!!!!! Lo he hecho como tú me has dicho y ya ves que ha funcionado, y eso que soy un pato mareado para la informática.
Gracias de nuevo y bienvenia a mis aguas(te has estrenado de una forma muy peculiar)Un abrazo también para ti.

Clochard dijo...

Blimunda escribe cuando barre el suelo, cuando duerme y cuando sueña, mientrás corta el pan de centeno y siete Soles friega los platos, cuando le quita el polvo a la mesa del patio, cuando espera a que sea eterno el rojo de un semáforo.

Blimunda da pie a que con ella se topen los versos porque forma parte de su modus vivendi el diálogo interno que mantiene con la paz y la belleza; con la prioridad del alimento de las lecturas en su dieta, con el plácido pequeño relato de un hombre y una botella y su otro nombre propio dándole a la linea rienda suelta.

Blimunda nos regala en tres destellos epistolários la amabilidad y el agradecimiento, la admiración y el sentimiento, el reconocimiento por la mano que mueve la pluma y el teclado de su querido Muñoz Molina; pasión a la que me recojo con el agrado del ensueño desde que me recomendó El Jinete Polaco.

Gracias Blimunda por aportarle este inmenso granito de arena a que reine la paz en el mundo.

Besos, prosas y versos.

Blimunda dijo...

Clochard: Se me ha quedado una cara de tonta después de leer tu comentario, que ni te cuento.
Has vuelto ha deslumbrarme con tu entrada-comentario. Qué cosas tienes poeta vagamundos...
Un beso y cuida tu corazón.

tournesol dijo...

Hoy quisiera regalarte girasoles para que te den alegría y espontaneidad, qizás mejor unas calas por tu elegancia y nobleza escribiendo esta entrada; creo que no, te voy a regalar laurel pues con tu carta imposible has conseguido un gran triunfo sobre mi corazón.
Felicidades por la carta y por Clochard.
Besos y mucho laurel

Blimunda dijo...

Tournesol: Te contesto con una belladona por tu clemátide que como una enredadera pone de manifiesto tus violetas en mi vida.
Besos y mucho Antonio Muñoz Molina!!!!

Alberto Ramírez Jiménez dijo...

Hola, necesito un poco de ayuda para ganar un concurso de fotografía, el voto es online. Así que te dejo el enlace para que me echeis una manita, muchas gracias.
http://feriadeabril2010.blogspot.com/2010/06/foto-finalista_07.html
La foto se llama "Y gira la noria"

Blimunda dijo...

Alberto: no era este el tipo de comentario que yo esperaba, la verdad.No sé si eres muy original o tienes mucho morro, pero me has caido bien por lo educado y porque tus fotos me molan. Que tengas mucha suerte!!!!!!!!!!

Alejandro dijo...

Yo tampoco concibo la vida sin leer. Lo hago cada noche, aunque me acueste muy tarde y sepa que le resto tiempo al sueño. Y lo mismo me pasa con la escritura, que no descubrí hasta hace un año.

Conclusión: cada vez duermo menos.

Blimunda dijo...

Alejandro si lo qué le restas al sueño se lo das a la lectura y a la escritura tu cuerpo(que es muy sabio) ya buscará la manera de compensarlo. Se puede vivir durmiendo un poco menos pero no sin vivir, que sería lo que sucedería si no leyéramos o escribiéramos.
De todas formas cuando puedas échate una siestecilla.
Salud y un abrazo!!!

Corso dijo...

A menudo ha pasado por mi cabeza esa misma idea: qué sentiría, y qué sería capaz de expresar si le tuviera delante. Son solo cuatro las obras de su puño que han pasado por mis manos, El Robinson urbano, Ardor guerrero, El jinete polaco, y en estos momentos La noche de los tiempos. Reconozco pues, en pos de la laguna de ignorancia que supone desconocer gran parte de su obra, que quienes hablan en esta página, empezando por la autora misma, hablan con mayor conocimiento de causa. A mi favor juega, me atrevo a creer, que su origen y el mio fueran en cierto modo similares, a pesar de que la época se distancie varias décadas en el tiempo, perdidos él en lo que fue la Úbeda rural de los sesenta y setenta, yo años más tarde en las sierras de Segura (más conocida por su vecina Cazorla).

No son pocas las virtudes que en sus páginas deja entrever un hombre de maneras por otro lado sencillas, si bien yo me quedaría con esa capacidad para organizar y expresar lo que el talento y la memoria dan de sí, junto con una perfección en la narración que consigue -aunque haya quien no lo crea- que horas después de dejar el libro sobre la mesa se mezclen ideas y recuerdos propios con leídos, imágenes vívidas y reales en extremo, hasta el punto de llegar a dudar sobre lo real y lo novelado, como si los recuerdos y sensaciones del mismo Ignacio Abel, por citar un ejemplo actual, a veces fueran los propios.

No imagino -o tal vez no quiero imaginar- qué o quién sería yo sin haber conocido su obra, junto a Pérez-Reverte y algunos más.

Por otra parte, y ya dirigiéndome en persona a la redactora de esta carta, decirte que alavo tus palabras, en especial en momentos como cuando dices que tratas de implicar a tus hijos en textos como los de Muñoz Molina. Ójala y hubiese más madres interesadas en despertar el sentimiento de pasión hacia la lectura de esa forma.

Enhorabuena por la misiva, y suerte; quién sabe a qué playas puede llegar la botella que contiene tu mensaje.

No te desanimes ante nada, y sigue escribiendo pase lo que pase. Da igual si tus palabras apreciadas o desaparecen en la inmensidad. Como tu bien has dicho el mero hecho de escribir, de expresar, de desprendernos de ese algo que vertimos sobre el papel, tiene algo que lo justifica ante todo.

Gracias por tus palabras y por el sentimiento de unión que en mi despiertan. Como tu bien decías de la literatura de don Antonio, no tiene precio la sensación despertada al leer algo que, por una u otra razón, pensabas pero no has podido o sabido cómo expresar.

Un abrazo.

Blimunda dijo...

Corso lo primero darte la bienvenida y ahora voy a intentar salir de la perplejidad en la que me han sumido tus palabras.
Yo también he tenido esa sensación en la que tus emociones se mezclan con las del protagonista porque Antonio M.M. consigue configurar unos personajes tan reales que cuando terminé de leer "La noche de los tiempos" echaba de menos a Ignacio Abel, como si hubiera estado viviendo en su casa o él en la mía y se hubiera marchado, dejándome hasta el rastro de su loción de afeitar suspensa en el baño. Fue algo tremendo.
Yo tampoco sería la misma sin haberlo leído a él, no escribiría así, quiero pensar que me ha enderezado, me ha pulido, me ha enseñado tanto...
La agradecida soy yo Corso por haberte encontrado aquí, en mis aguas.
Serás bienvenido siempre que quieras.
Un fuerte abrazo!!!

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License