martes, 8 de junio de 2010

Carta para Antonio Muñoz Molina

Creo que si alguna vez en mi vida Usted estuviera delante de mí esperando que le hiciera una pregunta, yo sería absolutamente incapaz de abrir la boca. Me daría miedo decir cualquier incongruencia y, sobre todo, no acertar, con cuatro comentarios superficiales, a transmitir los matices de los que está hecha mi admiración por su obra, por sus valores, por su forma de sentir la escritura... Y eso sería una pena porque Usted tiene que saber todo esto, o al menos, yo siento la necesidad de que así sea guiada por la energía del agradecimiento que experimento al leer algo suyo.
Cuando estoy leyendo un libro que Usted ha escrito: hago anotaciones en los margenes de los párrafos, les leo páginas enteras en voz alta a mi marido y a mis hijos, subrayo las frases que ya estaban en mi mente y en mi corazón y que en sus textos hallo con tanta frecuencia(como si operara una suerte de misterio a mi favor porque todo lo qué no sé concretar con palabras lo encuentro de su mano allí, limpio y sencillo una vez ha pasado por el tamiz de su verbo), tomo notas de cómo configura sus argumentos, de cómo cifra la información, de cuándo aparecen y desaparecen sus personajes de la escena... Admiro su capacidad metafórica, esa maestría fulminante para adjetivar, la forma tan singular como propia de atrapar los comportamientos, las actitudes, los sentimientos, los paisajes, con el bisturí certero de su dominio del lenguaje, preciso hasta el milímetro, hasta agotar todas las distancias posibles entre significado y significante.
Como Miguel Hernández escribía acerca de Pablo Neruda, a mí también me dan ganas de "echarme puñados de arena a los ojos, de cogerme los dedos con las puertas, de trepar hasta la copa del pino más alto y dificultoso" para expresar la fascinación que despierta en mí.
Una vez leí que Usted hablaba con Francisco Ayala de la felicidad de leer a Proust(que comparto). Pues bien, yo siento la felicidad de leer a Antonio Muñoz Molina. Me sumerjo en su universo narrativo y me dejo llevar por la gratificación de sus propuestas intelectuales, de sus recorridos emocionales que tantas veces me zarandean, o me revolucionan, o me regalan un pedazo de cielo.
(Continuará)

7 comentarios:

Clochard dijo...

Que buena idea la misiva a un gran maestro; a la sobresaliente descripción del paisaje de Manhatthan, al ardor acumulado en el macuto de un soldado. Al tópico literario en el que se exalta la vida tranquila en la que se adentra la inquietud de un joven en busca de los escritos aniquilados por el funesto pasado de una guerra, a la grupa de un caballo en las sombras de un cuadro de Rembrandt, a la pura alegría de escribir a la vera del amor y con la vida por delante.

Cómo estimulan esas expresiones a que continuen abiertos los párpados y vayan pasando las páginas de las vidas y los mundos de Mágina en los que sopla el viento de la luna, en los que Lorenzo Quesada rinde honor a la letra impresa por amor al arte, de los que brota la inspiración para reflejarse en cualquiera de nosotros.

Qué maestría del punto y coma y seguido. Qué ininterrupción de secuencias siempre alerta del mínimo vestigio dado a ser participe; a alimentar la narración con otro dato, con otro nombre de pintor, de fotógrafo o poeta, de escultor, cantante, músico o mendigo, de cualquier sombra sospechosa de ser interesante.

Querida Blimunda, saluda al maestro de mi parte.

Besos, prosas y versos.

Blimunda dijo...

Querido Clochard: permíteme que siga sin comprender por qué no tienes un blog propio y ,ya que estoy, he de confesar que cuando leo una entrada tuya, perdón, digo un comentario tuyo me dan unas ganas tremendas de suprimirte( pues veo que son muchísimo más buenos que mis palabras).
Si yo saludara al maestro de tu parte lo desluciría bastante.
Besos y versos para un comentarista de LUJO.

Javier de Navascués dijo...

Aquí, Blimunda, sí te dirigías a alguien... Cuando la escritura aspira a algo "más", creo, sí que cada palabra está mirando más allá de uno mismo. Tú aquí lo has hecho estupendamente. Un abrazo.

Alejandro dijo...

Magnífica carta, Blimunda.
Queda clara que es sincera la admiración que sientes.
Tu paisano estará orgulloso de contar con tan fieles lectores.
Me tomo en serio tu recomendación y leeré "La noche de los tiempos".
Ya te contaré.

Blimunda dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Blimunda dijo...

Alejandro: creo que "La noche de los tiempos" te va a gustar de modo especial.
Sí, es una admiración que me arrastra. He encontrado a pocos escritores con la "calidad de página" que tiene Muñoz Molina, al menos eso me parece a mí.

Me alegro de ver tu nombre por aqui. Salud y un abrazo!

Blimunda dijo...

Javier: Que curioso que, hoy precisamente, tú hayas escrito sobre si pensamos o no en alguien cuando escribimos y yo tuviera aquí mi carta imposible mirando directamente a mi amado Antonio M Molina.
Te doy la bienvenida. Espero que sepas nadar. Un abrazo de vuelta.

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License