viernes, 4 de junio de 2010

En las negras aguas de su ausencia

Durante todo el año mantengo algún tallo fresco, que echa raíces en el agua cristalina del florero, junto a su fotografía. Algo vivo que se esfuerza por perseverar en su ser y que se agarra a la substancia nutritiva del líquido que le ofrezco.
Esa forma de enraizar se parece a mi empeño por no olvidarla. Yo también soy una de esas plantas que crecen al lado de su imagen echando raíces, pero de otra manera.
Ahora en primavera no le falta una flor, gazanias, rosas, lobelias pasan por su lado sin que ella pueda verlas. Aún así, para mí mantener ese rincón de la casa límpio y con un ser vegetal, que yo misma he cultivado, es como sostener su recuerdo por medio del color. Y todavía sigo escuchándola( y eso que dicen que la voz es lo primero que se nos escapa), la veo nitida ante mí queriéndome con la mirada.
Pero ella no está, son mis raíces que se multiplican y proliferan y se me enredan en la angustía de que ya no la tengo. Son mis raíces creciendo como locas en las negras aguas de su ausencia.

6 comentarios:

Clochard dijo...

De los seres que nos enseñaron a crecer,a hacerle el nudo al cordón de los zapatos, a ordenar el cuarto, a peinarnos, a tener devoción por la belleza, solo nos falta su presencia física una vez que se aposentaron sobre el lecho del eterno y merecido descanso.

Continuan estando mediante las palabras que ahora nos encargamos de pronunciar nosotros; mediante las mismas costumbres que nos llevan a entablar conversación con ellos, mediante esa otra de las vidas que es la de los sueños.

A veces, después de tanto tiempo, nos enseñan cosas en las que aún no habiamos reparado y que ahora comprendemos; la prevalecencia de ese contacto nos indica que todavia permanecen cerca, tan cerca que nosotros mismos los representamos.

BESOS, PROSAS Y VERSOS.

Blimunda dijo...

Clochard, Sí sé que todo lo que dices es así y lo siento así pero no dejan de aletear ante mí esas mariposas negras cuando la miro y es la conciencia que me estrangula porque me axfisia saber que ella esta muerta, que no puede sentir, que no puede verme, ni ver lo qué han crecido mis hijos, ni disfrutar de mis plantas, ni llamar a mi puerta y darme un abrazo.
Besos, sé que tú también la echas de menos.

Tournesol dijo...

Al leer esta entrada he sentido una profunda tristeza, pues yo tambien añoro y sufro de ausencia .Pero la emoción que me ha invadido y dominado hasta llegar casi a las lágrimas, ha sido fruto de vuestra forma de expresar esos sentimientos.

Blimunda y Clochard ¡Gracias!

Blimunda dijo...

Tournesol: sabía que tú te ibas a sentir reflejada en esas oscuras aguas.
Es muy triste. Es la otra cara de una moneda que fue muy, muy especial para nosotros.
Gracias a ti por todo lo qué me aportas. besos flor.

Siete Soles dijo...

No suelo pensar en los seres amados que ya no están entre nosotros. No sé si es bueno o malo. Pero gracias por recordarme a estas personas.

Saludos...

Siete Soles dijo...

Siete Soles: yo tampoco sé si es bueno o malo, pero en mí ocurre que los recuerdo por exceso quizás. Aunque ese recuerdo me ayuda a mantener su cercanía y a no olvidar hacia dónde camino, que el tiempo se escapa.
Saludos también para usted y Carpe diem.

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License