martes, 1 de junio de 2010

Irena Sendler o dos mil quinientas estrellas en un tarro de cristal.

Desde que comenzó a trabajar en el getho de Varsovia la joven Irena Sendler solía regresar a su casa con las manos manchadas de tierra. Allí llegó a desempeñar numerosas ocupaciones, desde enfermera a desatascadora de tuberías. Entraba conduciendo un carromato, su perro ladraba con obstinación a los guardias que les abrían las puertas. Llevaba sacos de arpillera en los que transportaba materiales para sus ocupaciones y una gran caja de herramientas con doble fondo.
Imagino la adrenalina trepidando en su sangre antes de salir del getho con una criatura escondida en el fondo de esa caja. También los sacaba en cestos de basura, en ataúdes, en bolsas de patatas, en ambulancias como víctimas del tifus.
Imagino el terror de esos chiquillos allí metidos, separados de sus padres, temblorosos, masticando el peligro con la boca seca, meándose encima, perdidos en los interminables minutos que durara el trayecto. Mientras, los ladridos pertinaces intimidaban a los guardias y conseguian amortiguar los sollozos de los niños y el ruido sordo del miedo.
Imagino que es mi hijo pequeño el que se mete en esa caja o en un ataúd y mi hijo mayor el que va entre los desperdicios nauseabundos de un cesto de basura.
Imagino la perspectiva ciega de aquellos padres, que confiaron en Irena sin saber verdaderamente qué era lo mejor, el pánico( materializándolo todo) de una madre, que acurruca a su bebé en el interior de una fría caja de herramientas, y que quiere morirse porque no sabe si no lo estará enviando a una muerte segura en el caso de que Irena sea descubierta.
Terminaron por hacerlo. Fue detenida y torturada en la infernal prisión de Pawiak pero ella, un corazón latiendo con la sangre de miles de corazones, no delató a nadie.
En tan sólo año y medio Irena Sendler logró salvar a dos mil quinientos niños. Guardaba sus nombres en un tarro de cristal que escondía, junto a las raíces de un manzano, en el jardín vecino.
Murió el 12 de mayo de 2008 habiéndo cultivado miles de estrellas entre las raíces de un árbol.

11 comentarios:

Juanma dijo...

Querida amiga:

Muchas gracias por tu sorprendente y maravillosa aparición en mi blog. Te respondo ahora sin tiempo para detenerme a ver el tuyo, cosa que haré mañana.

Casi compartimos edad (ay, pelín más viejito yo) y sí compartimos licenciatura, por cierto.

Un saludo y un besito.

Blimunda dijo...

Juanma: lo maravilloso ha sido que Alejandro cogiera al vuelo mi debilidad por Antonio Muñoz Molina y me llevara hasta esa entrada tuya del 30 de noviembre( que desde aqui le recomiendo a mi hermano Clochard).
Me alegra mucho tenerte por aquí. Eres muy bien recibido en estas aguas. Un abrazo y Salud!!!!

Clochard dijo...

El holocausto nazi es solo una muestra de las barbaridades que es capaz de llevar a cabo el género humano. Lo más espeluznante es la organización y premeditación para llevar a cabo todas las crueldades que lo conformaron. Irena Sendler figuró entre los elegidos para obtener el Nobel de la paz sin llegar a conseguirlo; y eso pertenece a la categoría de lo vergonzoso.

Lo más preocupante es que en estos precisos momentos están aconteciendo catástrofes de similar índole en diferentes lugares del planeta. La racionalidad del hombre se encuentra en los sótanos del mal, en la taquilla del demonio, en los volúmenes del despropósito; en la aberrante carrera hacia el poder, en la cobardía de unos cuantos malnacidos que le sabrán a poco a los gusanos que se topen con el festín de su cadaver.

Besos, prosas y versos.

Blimunda dijo...

Clochard: Es evidente que te has expresado bastante bien y suscribo todo lo que has comentado.
A mí siempre me ha llamado la atención que semejante exterminio no fuera sólo la idea de un loco sino, que se llevo a cabo por miles de personas que colaboraron. Esto lo refleja muy bien en Sefarad nuestro maestro Muñoz Molina y nos pone en el aviso de que todos somos capaces de generar dolor a nuestro alrededor.
No te pierdas el blog de Juanma, mira el día 30 de noviembre de 2009 y luego se lo cuentas a él.
Besos y versos.

Tournesol dijo...

Lo que yo no puedo entender es cómo en nombre de la paz y la concordia, eruditos de este y otros temas, nos pidan que dejemos de recordar las atrocidades que el ser humano ha sido capaz de infligir a sus semejantes.

Nunca debemos de olvidar ni a los ejecutores, ni a los misericordes. Desgraciadamente es nuestra historia.

Tournesol dijo...

Querida Blimunda, no puedo ponerme tan seria, hasta se me ha olvidado saludar, menos mal que tu sabes que te quiero y te aprecio.

Besos y flores.

Blimunda dijo...

Tournesol: Estoy contigo en que no hay que olvidar, es nuestra historia y nuestra naturaleza. Creo que debemos aprender de todo ese horror y hacer todo lo posible por parecernos a Irena Sendler, aunque nos lo puso un "poco" dificil.
El amor es recíproco y las flores también.

Siete Soles dijo...

Hola Blimunda

No sé si yo tendría el valor y coraje de esa mujer.
Lo que si siento es como con tu relato de poco más de 20 frases has conseguido iluminar mi corazón y mente.
Dejas la historia definida y sin flecos. Todos podemos con tus palabras, situarnos alternativamente en los distintos personajes que aparecen, padres, niños, guardias...Yo llego a sentir sus miedos y dudas.
Gracias por regalarnos un poco de sentimientos en la era del materialismo.

Blimunda dijo...

Siete Soles: Pues yo creo que tú serías muy capaz de hacer cosas parecidas, que no te ibas a quedar impasible ante una situación así. Y creo que no me equivoco.
Me ha gustado eso de los flecos. Besos y más besos para ti, sólo para ti.

Alejandro dijo...

Es maravilloso saber que hubo personas que encendieron velas entra tanta oscuridad.

Blimunda dijo...

Alejandro: Sí, pienso y siento lo mismo que tú. Entre tanta barbaridad poniendo al descubierto la cara más oscura del ser humano también apareció lo mejor de nuestra naturaleza. Un abrazo.

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License