jueves, 1 de julio de 2010

Oración por Gabriel García Márquez

El padre de Florentino Ariza, que lo crió y lo cuidó entre las páginas de "El amor en los tiempos del cólera" hasta que se hizo un muchacho, se entregó a la pasión de arder por el aire de la presencia de Fermina Daza y llegó a comprender como el amor es un fin en sí mismo y supo ahondar en la gratificación espiritual de esa agitación durante más de medio siglo, el autor de la saga de los Buendía condenados a vivir en soledad como todos lo estamos, el escritor que esperó treinta años a que muriera la madre de su amigo antes de contar su historia en "Crónica de una muerte anunciada", porque narraba en ella la escalofriante sucesión de circunstancias que llevaron a la muerte hasta la casa de esa mujer, que le cerró la puerta a su propio hijo creyendo que así lo protegía, el infinito universo poblado de estrellas que ha iluminado con sus libros nuestra oscura naturaleza, el gigante Gabriel García Márquez está agonizando.
Antes de retirarse de la vida pública se ha dirigido a sus amigos con una carta de despedida en la que, moribundo, ensalza la vida como esos pájaros que ,con hermosos y turbadores trinos, cantan justo antes de morir. En ella habla como si sus palabras fueran flores blancas que pudieran anidar en nuestros corazones.
Si Dios puede escucharme(precisamente a mí)le pediría que no deje que sufra en su último vuelo nuestro querido maestro. Así que, cierro los ojos y yo que no sé hacerlo, si es preciso aprenderé a rezar para que se escuche mi ruego.

11 comentarios:

Tournesol dijo...

Mi hermana pequeña me envió ayer un correo con la carta de despedida de "Gabo". Quedé realmente muy impresionada , no sabía de la gravedad de su enfermedad y al ir leyendo sus palabras, poco a poco iba sintiendo mas tristeza, pues me daba cuenta de la importancia de la perdida.
Tu mejor que nadie sabes, mi querida Blimunda, lo importante que es y será para nuestras complicidades, la obra y personajes de García Marquez. Por eso y por lo que hemos disfrutado y disfrutaremos leyendo sus libros, apoyo plenamente tu petición y te acompaño en el dolor.

Blimunda dijo...

Tournesol: mientras escribía esta entrada en un borrador a lápiz pensando en Gabo, en todo lo qué nos ha dado, en su sensibilidad y su lucidez hasta el último momento, he descubierto que no había olvidado cómo se reza...

Que guapa eres.

Nadia dijo...
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Nadia dijo...

Blimunda no te preocupes, a los artistas Dios los tiene en su gracia desde que nacen hasta que llegan al cielo.
Supongo que allí estará rodeado de GENIOS como él,para hacer del paraíso 'un lugar un poco más agradable'.
Un beso grande.

Siete Soles dijo...

Es una lástima que el trocito de corazón aquí dejado no pueda ser recibido, por la persona que lo inspiro. No dejes de alimentarnos con tu prosa y poesía.

Juanma dijo...

"- ¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo? -le preguntó.

Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches.

- Toda la vida -dijo."

Impagable final.

Besos.

Blimunda dijo...

Nadia, eso que dices es muy bonito y, quién sabe, podría suceder.
Besos y petunias, guapa.

Blimunda dijo...

Siete Soles: ese trozo de corazón le llegará de alguna manera y si me dices que te alimenta lo qué escribo me haces muy feliz. Sabes que nunca imaginé que esto pudiera suceder.

Blimunda dijo...

Juanma: Sí,impagable final, de la misma manera que son impagables tantas imágenes, tanta fantasía entreverada de realidad, tantos personajes tan magistralmente constituidos como Florentino Ariza que se comía las flores de puro amor o Fermina Daza y su andar de gacela(...)
El amor en los tiempos del cólera es uno de mis libros preferidos, ya veo que compartimos esa predilección.
Besos y versos,Juanma.

Tournesol dijo...

Juanma, Blimunda, ese final es uno de los más bonitos y reconfortantes que he leido nunca, pero ¿qué opinais de este comienzo?.

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.

Blimunda dijo...

Tournesol, quién tuviera sólo una milésima parte del potencial de García Márquez para idear comienzos como el que tú nos traes aquí.

 
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