jueves, 16 de septiembre de 2010

Carta sin dirección ni palabras.

Te escribo desde mi casa, aún no la has visto pero creo que te gustaría. Tiene un patio, dónde pueden correr los niños, con geráneos,con petunias. Las plantas me dan trabajo, tú ya lo sabes, aunque también me dan la vida cuando salgo con una taza de té y veo sus brotecillos, los progresos de las enredaderas y el aire embriagado por el azahar. Sí, hay un limonero, como tú querías.
Si vinieras sé que irías por los arriates quitando las hojas secas y empezaríamos a hablar de las flores y terminaríamos llegando a los recovecos de tus heridas, de tus ilusiones y de tus proyectos siempre en marcha. Mira qué te digo niña...y me preguntarías cualquier cosa para entre las dos sacar conclusiones, esclarecer tus dudas y compartir un trozo de vida.
Muchas veces te veo cuando me lavo la cara y me miro en el espejo. Desconcertada allí te encuentro. Es un fogonazo, como si tuvieras la capacidad de deslizarte en el azogue sólo para mirarme y en un segundo desaparecieras dejándome siempre la impresión de que has estado muy cerca.
Quiero que sepas que Andrés ha cumplido el encargo que le hiciste. No olvido cuando me miraste como si me estuvieras abrazando y le dijiste "Cuídamela". No te preocupes por eso,que lo hace cada día y se esmera.
Hace ya demasiado que no eres tú la que me abre la puerta de tu casa, demasiado que no suena el teléfono. No me acostumbro. Con el tiempo este echarte de menos se va convirtiendo en una especie de rosal al que le crecieran nuevas y más afiladas espinas. Y en mitad del dolor surge imparable la rosa de tu recuerdo. Imaginar que amar a mis hijos es inocularles la semilla de este padecimiento me angustia. Comprendo que lo qué se ama y se tiene un día puede perderse y como resultado de ese miedo reacciono abrazándolos con más fuerza.
Algo ocurrió cuando te fuiste, hoy hace ocho años. Todo se desplomó entre nosotros, nos quedamos como si le quitan su agua al mar y ahora entrar en la que fue tu casa es como transitar por ese fondo marino desauciado de tus manos, como si te hubieras llevado el color de las cosas.
Ya sabes que cuando te visito dejo las flores y salgo corriendo. Me duele no ser capaz de aguantar allí ni siquiera unos minutos, no sé si me comprendes, por eso te lo cuento.

Y dime, después de escribir esta carta ¿Qué puedo hacer con ella, a qué dirección puedo enviarla?

11 comentarios:

Juanma dijo...

Qué difícil escribir algo tan triste y, al mismo tiempo, tan hermoso. Es el poder del lenguaje cuando duerme en el corazón, ¿verdad? Arrópalo.

Besos.

Juanma dijo...

Y, hace tiempo, escribí esto:

"Al hacer la cama he encontrado
restos de tu paso por allí: un sueño confuso
y mal contado, huellas de tus manos,
abiertas y primitivas, acariciando
el pecho y la erección, el aliento del vino que tomamos,
besos pequeños y redondos bajo la almohada,
algunas palabras sueltas que hoy no he podido hilar,
la intensidad con la que te duele el alma,
la lógica de tus razonamientos, tu mirada tan perdida
como la mía dentro de la tuya, uno de tus gestos
enredado entre las sábanas y que, al descubrirlo,
llenó la habitación. He encontrado tu idioma de niño
primerizo al hablar, tu lenguaje sencillo y entrecortado,
el cuidado que has puesto para irte sin despertarme,
la metáfora que no encontré anoche y que, esta mañana,
ha amanecido cansada y sin significado, uno de tus silencios,
el ritmo de tus pasos, a medio camino entre la bohemia
y la puntualidad, la sombra de tu cuerpo en mis brazos,
mis manos sin saber cómo tocarte.

Dime, por favor, dónde puedo enviártelo todo"

Más besos.

Blimunda dijo...

Juanma: la intensidad con la que te duele el alma...tu mirada tan perdida como la mía dentro de la tuya... Pero qué bien escribes!!!!

Me ha encantado tu texto y ya veo que, de alguna manera, es otra de nuestras felices coincidencias. La celebro, MUCHO.

Te haré caso, arroparé ese sentimiento aunque esté hecho de una ausencia que no deja de sangrar.

Besos querido Juanma.

Alicia María Abatilli dijo...

Es la dirección del alma, allí está. POr siempre. Duele, pero en algún momento, sin olvidos, su recuerdo será lluvia para la tierra sedienta.
Te dejo un abrazo y mi comprensión.
Alicia

Jesús Cotta Lobato dijo...

Así está bien. NO le pongas dirección.

Blimunda dijo...

Alicia: tu comentario ha sido como una caricia. Gracias por tus palabras, por tu abrazo, por tu comprensión...
Creo que llevas mucha razón, esa debe de ser la dirección, sin duda.

Besos.

Blimunda dijo...

Jesús,si tú ,que me haces sentir tanto con tu poesía, dices que así está bien, es que así ha de ser.
Un abrazo y salud siempre.

eutelia dijo...

Muy bonito.
gracias,
eutelia

Blimunda dijo...

Eutelia: gracias a ti y bienvenida.
Un abrazo.

Tournesol dijo...

Como muchas otras veces, hoy me he vuelto a emocionar al leerte, ya sabes que soy de lagrimilla fácil pero...me llegan tanto tus palabras, entiendo tan bien cómo te sientes y me gusta tanto como lo expresas que me siento doblemente emocionada.
No te hace falta dirección, ella está dentro de tu recuerdo y, desde allí,te escucha siempre.

Si hubiera estado con vosotros hace ocho años, te habria abrazado muy muy fuerte, ya lo sabes.

Ahora, disfruto cuando me hablas de ella y creo que la voy conociendo poco a poco, dulcemente, igual que a ti.

Te echo de menos. Besos.

Blimunda dijo...

Tournesol: sé que hubieras estado muy cerca de mí hace ocho años, muy cerca.
Tu emoción debe deberse, quizás, a que esto está escrito con lagrimas.

Y lo de echarse de menos...hay que solucionarlo.

Besos mariposa.

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License