jueves, 28 de octubre de 2010

Las semillas de un gesto

Hay gestos que llegan a nuestras vidas como esas gotas que caen sobre el agua dibujando hondas que se propagan, agitan la superficie y, aunque segundos después todo vuelva a la calma, algo ha pasado, algo cambia.
En La sabiduría de Sancho han tenido conmigo uno de esos gestos y con él han conseguido que esa sensación tan mía de que lo que escribo se diluye en el agua ( que no tiene en realidad un referente, que no llegará nunca a nada) torne su signo y anide en mí como una semilla con la que no contaba.
Esta semilla ha comenzado a echar raíces, son las raíces de la certidumbre, de que las palabras tienen una vida propia cuando salen de mí y son capaces de viajar muy lejos y verse reflejadas en otros espejos.

Qué privilegio poder dar las gracias por lo que se ha recibido cuando además, como es mi caso, se recibe lo inesperado. Así ha sido de la mano de: Anna, Maria Jesús, Dilaida y Aro, entre otros muchos a los que quisiera mostrar mi agradecimiento por el gesto repleto de semillas que en mí han sembrado.

12 comentarios:

Anna Jorba Ricart dijo...

Blimunda, la suerte ha sido entrar en este blog y descubrir su contenido...
Claro que las palabras viajan... tienen mágia...la lectura enriquece y tras leer tus textos me he enriquecido yo.
Ahora a seguir el camino al ritmo que tú marques, tengo mi blog enlazado a este y volveré.

Dilaida dijo...

Opino como Anna, la suerte ha sido descubrir tu blog. Elegimos esa entrada, pero te puedo asegurar que a mi me gustan todas las que has publicado.
Bicos

Blimunda dijo...

Anna: no sé cómo has llegado hasta mí, imagino que el azar ha jugado a nuestro favor .
Celebro tu llegada y continuaremos con esa mágia.

Blimunda dijo...

Dilaida: vaya...tus gustos me abruman un poco.
Gracias y besos, Dilaida

Clochard dijo...

Querida Blimunda: nos llega al alma lo que escribes porque nos haces respirarlo. En tus lecturas la conciencia utiliza efectos especiales que hacen posible sentir el aire, el sol, la brisa, la sombra, la cercania y la distancia. El oído interno se acurruca en su almohada de soledad acompañada por tus palabras y deja que el reloj prosiga el parsimonioso chup chup de su fuego.

Además, es tan sencillo lo que cuentas que resulta aún más contundente la carga del significado; te recreas con la belleza envolviéndola de humilde armonia y sutileza, de la transparencia de tu vitalidad que nos sirve como ejemplo para aprender a ser felices.

Besos, prosas y versos.

Blimunda dijo...

Clochard: si lo que escribo anida en ti como describes...ya es suficiente para mí.

Besos vagabundo.

lolo dijo...

Jo, Blimunda, qué alegría los árboles...

Blimunda dijo...

Sí lolo, ha sido la alegría de la alegría.

Besos mariposa

Isabel Martínez Barquero dijo...

El poder de las palabras es infinito. Salen de nosotros y, en el aire, son recibidas por seres que no conocemos, pero a quienes llegamos por ellas.

Encantada de conocerte, Blimunda.
Tu blog está lleno de sensibilidad y, aunque escrito en el agua, las ondas expansivas se multiplican y amplían.
Un saludo afectuoso.

ARO dijo...

Nuestro gesto ha sido un reconocimiento a la calidad literaria que se da en muchas páginas de la blogosfera; esa página tuya que hemos seleccionado representa a un sinfín de gente anónima que escribe como los ángeles y que no está en las librerías. El gesto que hay que valorar es el tuyo al escribir ese texto y lanzarlo al viento para que los demás podamos disfrutarlo.

Blimunda dijo...

Isabel: no sabes como me ha llegado tu comentario...

Estaré encantada de tenerte por aquí cuando gustes.

Te doy la bienvenida y un beso.

Blimunda dijo...

Aro: es un lujo encontrar lectores que te lean así y eso siempre es de agradecer.
Un saludo.

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License