jueves, 14 de octubre de 2010

Mientras cosía

Si alguna melodía quedó grabada en la memoria auditiva de Amelía esa fue la sintonía del consultorio sentimental de Elena Francis. Al dar las cinco de la tarde su madre conectaba la radio. Organizaba las tareas para no tener nada que hacer durante esos minutos a excepción de repasar un botón o meter un dobladillo. Con los embriagadores acordes de la cabecera del programa sentía cómo su ánimo se iba aflojando y era ya un algo liviano, sin dueño, sin voluntad, conducido por esa melancolía a la deriva de sus tormentosas historias. Amelía hacía caligrafía o dibujaba. Le gustaba estar al lado de su madre mientras cosía porque de esa manera de doblar el tejido y apoyarlo sobre la rodilla para hilvanar dando puntadas largas, muy concentrada en lo qué hacía, en silencio, rezumaba una paz intensa. Sólo se oía el ritmo de los metales, el cuerpecillo de la aguja contra los hoyuelos del dedal. A menudo presenciaba cómo su madre tiraba de la aguja con lentitud, el hilo iba creciendo con el prodigio de la mano arácnida que se detenía, dejando en suspenso la aguja, el dedal, el hilo tenso, todos espectantes a la narración radiofónica. Entonces, fijaba la mirada en un punto cualquiera, sin ver, los ojos se le aguaban, la hebra comenzaba a temblar hasta que volvía a su recorrido entre la tela. Amelía sabía que segundos más tarde su madre se pinchaba, así que permanecía atenta para salir corriendo y chuparle la sangre del dedo aprovechando para abrazarla.

12 comentarios:

Juanma dijo...

Madre mía, que me haces llorar, puñetera...si en lugar de Amelia hubieras puesto Juanma habrías contado buena parte de mi infancia. Y tan maravillosamente contada, además.
Gracias. Qué recuerdos tan dulces has movido.

Muchos besos.

Blimunda dijo...

Aunque haya puesto Amelia he contado buena parte de tu infancia y de la mia...Es lo qué tiene la literatura, que nos ayuda a vivir, a interpretar la realidad, a meternos en parte dentro de la piel de nuestros personajes ,los cuales llevan a menudo nuestra propia ropa y escuchan lo que nosotros de pequeños escuchabamos.

Besos y piensa, piensa en la sorpresa de Lola(que es genial).

Tournesol dijo...

¡Eres genial!, cómo de algo tan cotidiano y rutinario puedes hacer un relato tan delioso y emotivo. Con el programa de Elena Francis crecimos varias generaciones. Recuerdo cuando en el buen tiempo nos salíamos al patio a escuchar la radio , mi madre cosía y yo me ponía uñas de colores con los pétalos de los geránios, mientras en la radio una voz decia: Mi querida "Flor de pasión"...

Besos para Marisa.

Dyhego dijo...

Mi madre también escuchaba a Elena Francis (línea de productos natural biuti...)
Salu2.

lolo dijo...

Precioso, Blimunda. Tu manera de contar la aguja, la tela, el mínimo roce y el hilo creciendo... Gracias.

Tournesol me ha recordado mis uñas de geranio, también.

Blimunda dijo...

Tournesol la genialidad la tenía esa niña que enfrentaba el aburrimiento poniéndose uñas de colores ¡con los pétalos de los geraneos!!!!no lo había oido nunca y me ha parecido una imagen deliciosa.
Besos mariposa.

Blimunda dijo...

Dyhego con la línea de productos natural biuti has conseguido que afloren recuerdos que creía no tener, esos anuncios de cosméticos tan cuidados, con esas melodías tan armónicas...que parecía que hasta podías oler el aroma de esas cremas.

Salud y un abrazo!!!

Blimunda dijo...

Lolo: es que así era como cosía mi madre, con esa paz, con esa concentración, con el tenue roce metálico del dedal...
¿Tú también te ponías pétalos en las uñas? que maravilla...

Te agradezco tu lectura y tus palabras.
Muchos besos.

Mistral dijo...

Un relato tremendamente tierno y conmovedor.

El final es precioso!!!

saludos

Blimunda dijo...

Mistral: Bienvenido a éstas aguas y muchas gracias por su generosidad.

Salud, salud!!!

Siete Soles dijo...

Recuerdos de infancia, de tardes de verano aburrido viendo a tu madre coser. Me ha llegado esa imagen de niñez y tranquilidad.
Tienes un don, sigue cultivándolo y regalándonos a tus seguidores con tus textos.

Tu Hetairo.

Blimunda dijo...

Siete Soles compartimos sintonía de infancia y el aburrimiento...madre mia cuánto hace que no nos aburrimos como entonces.
Agradezco tus palabras, muchísimo.

Un besito pequeñito, pequeñito.

 
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