sábado, 6 de noviembre de 2010

Emily Dickinson: el árbol inverso.

No puede imaginarse peor reconcentración en un escritor, ni peor infierno que escribir para un cajón. Emily Dickinson conoció muy bien la oscuridad de ese fuego, era un alma hiperestésica recluida bajo llave, la necesidad de brotar, de salir a la luz y dar con la dureza de un entorno hostil que se opone a tal movimiento.
Su amigo Thomas Higginson, quizás sin pretenderlo, arrancó de cuajo el tímido intento que Emily hacía al darle a leer sus poemas con la intención de que fueran editados. Thomas cortó el tallito tierno de la ilusión de la Dickinson con las tijeras de la convención literaria de la época, aconsejándole la conveniencia de que no fueran publicados. Su sintaxis trasgresora no la favorecieron entonces.
De nada sirvió después que la novelista Helen Jackson insistiera en que publicara , al menos, un libro de poemas. Emily ya sólo crecía con el esplendor de un alerce milenario pero sin aire y sin luz, sin lluvia y sin un cielo. Brotó hacia dentro como un árbol inverso en la cavidad sellada de su cajón, el único que no opuso resistencia a albergar su complicado universo interior, ese orbe borjiano escrito con sangre.

Sometimes with the Heart
Seldom with the Soul
Scarcer once with the Might
Few_ love at all.

Algunas veces con el corazón
En raras ocasiones con el alma
Aún más de tarde en tarde con firmeza
Pocos aman del todo.

Emily Dickinson

20 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Los tiempos no eran demasiado propicios. Y ella era demasiado especial.

Paladar Amor dijo...

desde Paladar Amor se te lee.

Dyhego dijo...

¡Y a pesar de tenerlo todo en contra, esta señora consiguió escribir!
Salu2.

Blimunda dijo...

Maria jesús: como dices no eran tiempos fáciles y menos para una mujer. De cualquier forma creo que si la opinión de su amigo Thomas no la hubiera castrado tanto ella hubiera publicado en vida.

A mí me parece que Emily es una sensibilidad extraordinaria pero no la llamaría yo "demasiado" especial, si muy especial, única, original, trasgresora...pero en poesía nunca se es demasiado, creo yo.

Blimunda dijo...

Paladar Amor: Bienvenido o bienvenida.

Encantada de su lectura.

Un saludo cordial.

Blimunda dijo...

Dyhego; consigió escribir casi dos mil poemas, sin fecha ni título los encontraron en su habitación después de su muerte.
Pero lo que más me llama la atención, lo que admiro profundamente es que llevara dentro ese óceano interior que atestiguan sus poemas y lo contubiera ella sóla, en la intimidad de su cuarto durante toda su vida, sin que casi nadie los leyera. Que consiguiera canalizar su tremenda energía creativa en una obra pese a que no se publicara.

Un beso Dyhego.

Juanma dijo...

Y yo que no he leído nada de ella. Lo remedio en breve, eso seguro.

Besos.

Blimunda dijo...

Juanma, Emily Dickinson es muy enigmática, una de las principales dificultades para leerla y traducirla es su particular manejo de la sintaxis. Yo quiero perfeccionar mi inglés sólo para leerla de primera mano. A mí me llega al corazón, es decir que te llegará también a ti.

Un beso.

Jamal dijo...

Hola Marisa, un gusto poder leerte, desde aqui estaremos cerca.
Saludos.

Blimunda dijo...

Jamal, al principio no te conocía pero cuando he visto la cerámica de tu blog...que sorpresa!!!

Cuando aquieras, por aquí estaré con mis cosas.

Bienvenido Jamal a estas aguas y Salud.

lolo dijo...

Un árbol inverso, unas raices que le crecen por dentro, pero un cajón no. No la conozco, pero gente así nunca se queda en un cajón.

Blimunda dijo...

lolo: Sí, ella al final salió de su cajón pero no lo llegó a ver.
Me ha gustado mucho tu reflexión de que personas así no se quedan en un cajón. Y ya ves que aquí también hay raíces interiores...
Besos de alcachofa.

Tournesol dijo...

Emily Dikinson y su obra no quedarán ineditas para algunos de los que leemos "Escrito en el agua" Ya que cuando hablas de todas estas escritoras en tu blog las liberas un poco más de su anonimato.

Un beso y mucha fuerza para escribir, eso sí, deja un ratito para el proyecto que tenemos a medias.

Blimunda dijo...

Tournesol: me otorgas poderes que creo no poseer pero lo intento.

Nuestra labor a medias ya está lista, para ti saco yo tiempo de dónde sea.

Besos de hojas amarillas

Pepe dijo...

Encontré este blog ta azul y cristalino y leí algo de él.

Lo primero que noto es que sabe su autora de lo que habla, ya que su formación es la ideal para hablar de estas cosas, de esta tarea de soldar letras para sacar fuera lo que nos carcome. En mi caso es soldar, lo de escribir no me lo creo.

Ha sido un placer. Pepe

Clochard dijo...

Querida Blimunda:

Esa sensibilidad excesiva y dolorosa de Emily Dickinson es un magnífico ejemplo de lo que significa el sufrimiento y la indignación de la lucidez. Por desgracia, en muchas ocasiones, la inteligencia juega malas pasadas y se recluye en un rincón para acompañarse consigo misma; en este caso también junto a la inagotable fuente de inspiración de la naturaleza y el sincero juego del verso yámbico que acerca lo escrito a la palabra hablada diciéndonos lo que piensa.

Gracias por introducirnos en el conocimiento de personas que nos acercan a la pasión por la delicadeza y por la busqueda de un mundo diferente en el que sea posible respirar con libertad.

Besos, prosas y versos.

Blimunda dijo...

Pepe, me gusta eso de soldar palabras, esa necesidad, esa felicidad...
Te doy la bienvenida, aquí también se suelda aunque sea en el agua.
Un abrazo.

Blimunda dijo...

Clochard: al contestarle a Dhyego le comentaba como mi mayor sorpresa y admiración cuando la leo y cuando conozco un poco mejor su vida, radica en que fuera capaz de contener ese mar interior dentro de su habitación, miles de poemas lucidos como tú dices con ese arpón doloroso de la sensibilidad y la inteligencia.

Besos y versos mi amor.

LUCIA dijo...

Muchas veces las circunstancias dan lugar a las consecuencias . . . puede que esa situación le
ayudara a crear tanta grandeza

Blimunda dijo...

LUCIA, sí sus circunstancias particulares determinaron su obra, sin duda. Lo que pasa es que a mí me hubiera gustado que Emily hubiera visto un libro publicado con su nombre, que lo hubiera tenido en las manos...que hubiera sabido cuanto la ha llegado a valorar después el mundo entero.

Bienvenida Lucia.

 
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