viernes, 3 de diciembre de 2010

Una presencia, el abuelo y la caja roja

Tres son los recuerdos que más color tienen en mi memoria: una presencia, el abuelo y la caja roja.
Mi infancia es el recuerdo de una presencia en la casa, de esa voz que siempre me respondía si la llamaba, la mano que cosía con tanta calma, el poder balsámico que sólo su aroma personal generaba, ese olor indescriptible que anidaba en su pecho, en su cuello y en su cara y al darme un beso, cada noche después de arroparme, resbalaba junto al tintineo de su medalla por el camino de la cadena que Ella nunca se quitaba.
Recuerdo con nitidez el enfado de mi abuelo cuando le dije que el maestro no se creía que yo hubiera hecho aquel dibujo. El profesor miró despectivo mi cuaderno y sentenció: No puede ser, lo has calcado. El abuelo se enfureció pero continuó a mi lado cada tarde, mientras yo me afanaba con los lapices alpino, a los que a penas les sacaba punta para que no se gastaran. Él me observaba en silencio , si nuestros ojos se encontraban me sonreía desde un aprecio muy elocuente aunque no estuviera hecho de palabras. Me llevaba al campo con mis hermanos y un día nos enseñó el prodigio jugoso y reventado de color que encierra una granada madura. Al mismo tiempo que crujía en sus manos, la sangre del fruto se grababa en mi memoria de modo tan incisivo que aún puedo verla. El abuelo olía a piel madura, loción de afeitar y caramelos de menta y cuando él me ofrecía su mano para dar un paseo yo me sentía como bendecida por su gracia.
Mi infancia es una caja roja de lata, tenía dibujos de chinitas vestidas con quimonos y ataviadas con peinados exóticos que cruzaban puentes de madera. En la base exterior había una ilustración de una señora guapísima que sostenía algo. Unos niños muy bien vestidos y mejor peinados querían coger aquello que ella llevaba en las manos. En algún lugar ponía cola-cao. Mi madre utilizaba esa lata como costurero. Yo miraba y miraba hasta el hartazgo a esas chinas en las tardes interminables de aburrimiento materializado que poblaron mis primeros años. En ese sopor me preguntaba en qué mundo existirían madres tan simpáticas y niños con las rodillas tan limpias y sin las pupas que yo con mercromina siempre llevaba.

17 comentarios:

Chus dijo...

Recuerdo esas cajas de colacao, en mi casa había una azul, con muchos hilos y agujas de ganchillo, me gustan los viejos recuerdos, son tan entrañables.
Un abrazo

Siete Soles dijo...

Es maravilloso, como al leerte, mi mente reconstruye los momentos de infancia, no solo con imágenes y olores, sino también con sentimientos.

Es una suerte caminar contigo.

Dyhego dijo...

Mala época se avecina para las nostalgias.
Salu2 alegres.

Eastriver dijo...

Cómo me ha gustado. Los olores, las fragancias, los sonidos mínimos, las sensaciones, los recuerdos casi sólo intuidos... Es francamente muy bonito. No sólo porque todos tuvimos una caja parecida...

¿Por qué no puedo leer la letra de tus entradas? ¿Le pasa a alguien más? Es que ese tipo de letra aparece confuso... tengo que entrar en la página de comentarios para poder leerte...

Clochard dijo...

Querida Blimunda:

Ese recuerdo me lleva a un patio y a una calle cerca de un colegio, a un poncho de niña buena, a un niño en una caja de galletas y a un cochecito con cable y con sirena. Ese recuerdo me evoca un cocurucho de dos bolas y un polo de naranja, un retrete en la planta de abajo y un par de pecosos con melenas.

No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió, dicho sea de paso, que no es tu caso. Sigue soñando de esta manera con el pasado para que continuen siendo tan hermosos los frutos literarios de tu presente.

Besos, prosas y versos.

Blimunda dijo...

Chus: sí son entrañables porque , al menos para mí,el alma se me quedó metida en aquella caja.
Un abrazo


Siete Soles, la suerte es mia pero, a veces, lo olvido.



Dyhego: voy a meter la alegría de tus saludos en esa caja roja de mi memoria para pasar mejor la época que se avecina, como tú dices.
Un abrazo y gracias.

Blimunda dijo...

Eastriver: cuánto siento que no puedas leer el tipo de grafía, pero ,que yo sepa, sólo ocurre contigo.
Gracias por la genorosidad de tu comentario, la meteré también en mi caja roja.
Un saludo Eastriver(nunca había escuchado este nombre)


Ay mi querido Clochard...ese poncho de color azulón y negro, ya no lo recordaba!!!!!!!!Y la caja de galletas con "tu fotografía". Iba a contar lo de las fullerias que el abuelo nos hacía con las cartas pero acortando lo he suprimido ¿Te acuerdas? Todo niño tiene que tener un abuelo, lástima que mis hijos no lo tengan.
Besos, versos y gracias, poeta.

verdial dijo...

Cuanta nostalgia en tus letras, recuerdos imperdibles en la vida presente. Recuerdos únicos y nuestros, que nos acompañan en lo más escondido.

En cierto modo nuestros últimos post están enlazados por los recuerdos, ya ves que nuestras infancias pueden haber sido parecidas.

Besos

Marisa Peña dijo...

Querida amiga:
no tengo palabras...y aunque te parezca una tonta estoy aquí llorando con el recuerdo de tu abuelo, de tu caja roja, de tus pupas de mercromina, y me he visto a mí, con mi abuela, mi mercromina y mi cuaderno lleno de versos mal rimados y muñecas recortables.
Un beso

Blimunda dijo...

Verdial, solo lo que se recuerda con nitidez emocional parece que ha sido vivido realmente, yo tengo algunos más de este tipo de recuerdos y son los que me interesan.
Celebro esa analogía infantil.
Un abrazo y un beso.



Mi Marisa: vaya, que voy a llorar yo también...
No sólo me lees sino que además te emocionas y te ves reflejada. Todo esto es mucho premio para mí, algo que no sé muy bien cómo digerir.

(Yo también tenía muñecas recortables)

Te doy un beso.

Anónimo dijo...

Muy buen articulo, estoy casi 100% de acuerdo contigo :)

Blimunda dijo...

Gracias Anónimo.
Vaya, ese casi cien por cien es tremendo, aunque no estar de acuerdo y discutir me divierte, bastante.
Un saludo.

lolo dijo...

...el prodigio jugoso y reventado de color que encierra una granada madura, la caja roja y la mercromina... Veo tu infancia en rojo.

Y a la presencia en azul.
No me preguntes por qué.¿Es tuyo el dibujo? No me contestes, ya sé que no te gusta.

Preciosos tus colores.

Blimunda dijo...

lolo el dibujo era mio, siempre estaba dibujando, luego de mayor también y casi hago Bellas Artes. (La imagen del perfil es un cuadro que le regalé a mi madre, es ella y no yo la que aparece en mi perfil).

Me ha gustado mucho que notes esa presencia de color azul. Tú también eres de colores.

lolo dijo...

Ya. A ese dibujo y a ella me refería.

Juanma dijo...

Ay, qué tarde llego para, una vez más, emocionarme de pleno, sentirme tocado, descrito, sonreir mientras te leo, hacerlo por pura felicidad, por causa de una nostalgia bondadosa.

Es una especialidad de esta casa: escribir aquello que nos une y hacerlo con una mezcla perfectamente conseguida entre la sencillez y la profundidad.

Besos.

Blimunda dijo...

Pensaba, lolo, que te referías al otro dibujo. Bueno da igual, aclarado.



Juanma: me haces unos comentarios tan grandes que no sé qué decir. Gracias de corazón por tus palabras. Yo también me veo reflejada en lo que escribes y me emociona describirte cuando sólo intento ordenarme a mí misma.

Besos y un abrazo ,querido Juanma.

 
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