miércoles, 24 de noviembre de 2010

Corazón de porcelana

Cuando se marchó dando un portazo él solo reparó en la taza de café manchada por el carmín. Contempló el sello de sus labios rojos como si su propio corazón fuera la taza y la huella bermellón impresa en el borde superior de la porcelana: todo lo que de ella le quedaba.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Cuando la ficción es atravesada por la realidad.

" La diferencia entre la literatura de viajes y la ficción es la misma que existe entre anotar lo que el ojo ve y descubrir lo que la imaginación conoce. La ficción es pura alegría..." Paul Theroux.


En "Borrador de una historia" al mismo tiempo que Frank Blatsky imagina el argumento de su próxima novela, su propia esposa recorre esos caminos que él sólo le reservaba al protagonista, de tal forma que llega un momento en el que se solapan la ficción del novelista con la realidad que le circunda en un juego de cajas chinas cervantino deslumbrante.
Antonio Muñoz Molina gusta de merodear por la zona ambigua, la tierra de nadie, la neblina literaria en la que ambas dimensiones (realidad y ficción) constituyen un marco difuminado de comprensión. En "La noche de los tiempos" Antonio Muñoz Molina consigue que esa línea no sólo sea difusa e indeterminada, consigue dotar a la ficción de la entidad que acaso siempre le ha pertenecido: la de ser reflejo de realidades.
Ignacio Abel y Judith Biely, entre otros, no son personajes demacrados por la ficción, estragados por su condición de personajes y anémicos por tanto de realidad. No. Ignacio Abel y Judith Biely son personajes atravesados por la realidad en una ficción caracterizada por su particular ontología, cualidad que se reproduce en la retina de Munoz Molina y que vemos cuando lo leemos porque leyendo "La noche de los tiempos" no leemos lo que el autor ha escrito, vemos lo que él ve. Con ese giro la ficción pasa a propagar los caleidoscópicos prismas de la realidad en una suerte de múltiples e inagotables perspectivas. De tal manera que, desde la primera página, se siente el privilegio de poder experimentar una lectura como esta, de un autor gigante que acaso no sea humano sino también ficticio y atravesado de realidad como lo es y está su entrañable Ignacio Abel.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Si me quieres

Si me quieres, quiéreme también con los gestos, quiéreme cuando me hablas.
No me digas que me quieres y luego me claves la mirada. Te desmiente el tono envenenado de la voz que me anuda tu tristeza muy adentro, dónde no sé cómo ir a desatarla. Es espesa, se me estanca y no deja de bullirme como una mariposa negra y furiosa que no encuentra una salida porque le han hecho un nudo en las alas.

jueves, 11 de noviembre de 2010

En las hojas

Miro las aceras y sé que algo mío hay entre tantas hojas amontonadas. Algo hay en los cuerpecillos de amarillo intenso a merced de nuestras pisadas, en sus esqueletos vegetales cubiertos de la sangre ocre que el otoño derrama por las calles.
Miro las aceras y me veo en las hojas...así debo de ser yo por dentro: miles de colores y de formas arremolinadas, sin orden ni concierto, oprimiendo el alma, en silencio.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Emily Dickinson: el árbol inverso.

No puede imaginarse peor reconcentración en un escritor, ni peor infierno que escribir para un cajón. Emily Dickinson conoció muy bien la oscuridad de ese fuego, era un alma hiperestésica recluida bajo llave, la necesidad de brotar, de salir a la luz y dar con la dureza de un entorno hostil que se opone a tal movimiento.
Su amigo Thomas Higginson, quizás sin pretenderlo, arrancó de cuajo el tímido intento que Emily hacía al darle a leer sus poemas con la intención de que fueran editados. Thomas cortó el tallito tierno de la ilusión de la Dickinson con las tijeras de la convención literaria de la época, aconsejándole la conveniencia de que no fueran publicados. Su sintaxis trasgresora no la favorecieron entonces.
De nada sirvió después que la novelista Helen Jackson insistiera en que publicara , al menos, un libro de poemas. Emily ya sólo crecía con el esplendor de un alerce milenario pero sin aire y sin luz, sin lluvia y sin un cielo. Brotó hacia dentro como un árbol inverso en la cavidad sellada de su cajón, el único que no opuso resistencia a albergar su complicado universo interior, ese orbe borjiano escrito con sangre.

Sometimes with the Heart
Seldom with the Soul
Scarcer once with the Might
Few_ love at all.

Algunas veces con el corazón
En raras ocasiones con el alma
Aún más de tarde en tarde con firmeza
Pocos aman del todo.

Emily Dickinson

lunes, 1 de noviembre de 2010

Las ventanas de tu piel

"...gozo de gozos:el alma en la piel." Jorge Guillén.


Cuando las ventanas de tu piel se abren de par en par hacia mi cuerpo es como si me hiciera toda paisaje para tus ojos, que ya están dispuestos en las yemas de tus dedos.
Me miras con tacto sinuoso, entretenido, lento.
Te detienes para apreciar el volumen que llama a las manos, la textura, el pliegue pequeño. Es el prodigio de llevar el mundo en los dedos y sólo atender a eso. No existe nada más en esos momentos, ensanchas con tus manos las paredes del tiempo y al acariciarte siento que, tu piel se abre hacia mí y, puedo meterme dentro.
 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License