sábado, 31 de diciembre de 2011

Un deseo abstracto y esta cuerda

Hace algunos meses le expliqué a mi hijo pequeño, como el miedo es una especie de cuerda que nos oprime desde dentro. Le até una cinta a la muñeca y la ceñí hasta donde calculé que comenzaría a dolerle. ¿Lo notas? Sí y me aprieta demasiado. Pues eso hace el miedo con nosotros. Solo tú puedes aflojar ese nudo.
No ha vuelto a necesitar más explicaciones. Él es así y ahora yo no sé si voy a saber imitarlo, porque cada treinta y uno de Diciembre, para mí, es como si hubiera llegado a la cima de algo elevado y vislumbrara desde lo alto una perspectiva nueva, siempre está borroso pero esta vez, además, trae algo parecido a lo que le anudé a su muñeca.
De cualquier forma, cuando alce mi copa esta noche, sé que pediré un deseo abstracto, será algo similar a una de mis emociones desordenadas, una actitud, mi alegría más intima por saberme viva. No tengo otras armas para esta cuerda, que aprieta.

Y en mi deseo abstracto destacará un feliz año de amapolas azules, en vuestros cielos.

lunes, 26 de diciembre de 2011

La vieja Hebe

Camina tan despacio la vieja Hebe que parece que flotara. Es tanta su parsimonia que podrían posársele los pájaros en el enredo de su melena. Va arrastrando las zapatillas de andar por casa porque en sus tobillos, tan invisibles como plomizos, grilletes lleva. Nadie podría precisar cuántos son los años que han sufrido sus ropas, cuánto polvo, cuánto dolor ha sudado bajo su bata florecida de pelotillas. Va así vestida hasta bien entrada la primavera porque los recuerdos, la hielan. La juventud arruinada, el hijo tan imaginado en la cuna vacía, el marido balanceándose de aquella cuerda.
Y aunque la vida ha hecho de su cutis lo que hace el fuego con la madera, puede aún adivinarse que un día fue bella, que calzó finos tacones y conoció la suavidad de unas medias.
Nunca va sola la vieja Hebe, pese a que nadie vaya con ella, la acompaña de sus recuerdos siempre el frío y el peso irrompible de su pena.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Feliz Navidad

Os deseo Feliz Navidad de corazón.

martes, 13 de diciembre de 2011

La que hace la lazada

Hace mucho tiempo nosotras éramos las preferidas, por la comodidad del tacón, por el tacto, por la estética, cinematográfica. Algo debe de tener parecerse a las que llevaba Holly Hunter en "El piano".
Lo peor fue cuando aquellas, más fáciles de abrochar porque venían provistas de una simple cremallera, llegaron. Sabíamos que ocurriría. El que entonces era casi un bebé se impacientaba demasiado a la hora de salir, no había tiempo para el placer de ceñir los cordones, tampoco había tiempo para maquillajes y, hay que reconocer que , aquellas cremalleras la salvaron.
Un día nos lustró y nos rellenó con papel de periódico. En ese momento comprendimos que tenía que dar, otros pasos. Pero desde la intimidad propia de los objetos amados intuimos, lo que ella ni siquiera podía concebir, que esa criatura y otra más, crecería.
Pues bien, hemos sobrevivido a dos mudanzas y a más de una decena de limpiezas del trastero, hasta que ella ha regresado.
Ahora al ponerse unas medias de lana se toma su tiempo, al tensar cada cordón, con los nudos, con las hebillas. Ahora sabe que es la autonomía de sus hijos la que hace la lazada y le seguimos gustando tanto...por la comodidad del tacón, por el tacto y por la estética, cinematográfica.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

De la insistencia de la aguja

Tengo cosido el corazón como si fuera de trapo por las puntadas de un hilo invisible que me zurce y me remienda, sin descanso.

martes, 29 de noviembre de 2011

Días azules

Cuando yo era pequeña jugaba en la calle. Todos los niños del barrio salíamos a corretear por las tardes mientras merendábamos pan con aceite y tomate. Eran días azules hechos con un material interminable, como si la vida no fuera nunca a desliarse, como si fuera otra cosa que ya vendría y no aquel paraíso, que entonces no nos parecía tal.
Algunas veces alguien, señalando una bandada de pájaros, gritaba: ¡ Mirad, mirad, una boda! Y nos quedábamos boquiabiertos contemplándolos. Ya intuíamos en el vuelo algo de lo sagrado. Mi hermano Ángel Luis me enseñó a buscar entre los que encabezaran la comitiva para localizar así a los novios. Todavía lo recuerdo. Recuerdo que la calle era nuestra y no de los coches, la calle era para la pelota, la goma, la rayuela... y sobre nuestras cabezas, de vez en cuando, escuchábamos la marcha nupcial en el vuelo de los pájaros.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Lo sé, por sus labios.

Sé que este pájaro, que tanto grita, un día saldrá de mi boca y me dejará vacía.
Sé que el tiempo me va doblando con cada minuto, a cada paso.
Sé que me espera la tierra y conozco el trabajo del musgo sobre las letras de mármol.
Sé que mi alma es como el agua, busca siempre una salida y, a veces, me es tan complicado llevarla...
Que estoy viva lo sé, por sus manos.
Que tengo forma de jarra lo sé, por sus labios.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Dentro de tus brazos

Solo quiero vivir dentro de tus brazos, porque cuando cierro los ojos saben espantar los miedos, tus manos.
Envuelta como un secreto, ceñida a ti, disuelta en el líquido de tu abrazo como si tu cuerpo fuera de agua y yo nadara y nadara en el ancho mar de tu espalda, sin cansancio, sin que nada me faltara.
Cuando tú me abrazas creas ese espacio: la tranquilidad de una casa con jardín y grandes ventanas, un lugar en el que no tengo frío aunque fuera sobre los campos, la noche sea de escarcha.
Solo quiero vivir dentro de tus brazos porque de entre todos los hombres tú eres el único que se ha abierto camino en mi corazón, como un árbol.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Las puntadas y las palabras

Las puntadas me ayudan a comprender como el tiempo es ese hilo, casi siempre invisible, horadando el tejido de la vida.
Las puntadas y las palabras. Algunas se deshilachan cuando tacho y borro. Otras, a que las sobrehile sobre el papel en algún lugar esperan, como esperan las bobinas de colores en su caja de madera.
Desconozco cómo llegar a ellas, no sé cómo ocurre, solo sé que ,a veces, ellas me encuentran. Entonces escribir es como coser una complicada prenda, como hilvanar una emoción resbaladiza, transparente... Y una vez que se remata el revés asistir al milagro ofrecido por la tela cuando se le da la vuelta.

lunes, 31 de octubre de 2011

Tu fotografía

De todos los lugares a los que podría llevarte flores, voy a elegir el jarrón de tu fotografía.
No termino de entender cómo es que los hombres te han encerrado entre losas de piedra, más bien creo que habitas el espacio de tu retrato, ese en el que sonreías. Es como si en tu imagen se hubiera resguardado tu alma y cuando te miro siento tu mirada, viva.

lunes, 24 de octubre de 2011

Déjame con mis pecados

Después de cruzarme las manos déjame dónde haya un árbol.
Aunque no pueda escucharla a mi cuerpo le llegará la resonancia de los pájaros.
Hasta mis oídos rotos llegará, llegará a mis pecados como pule y suaviza el agua del mar los más bastos guijarros.

sábado, 15 de octubre de 2011

El ave del deseo

A veces ocurre que el ave del deseo, aunque vuele alto, vuelve a dormir en los mismos brazos.
Tiene su nido y un cielo no exento de encantos, pero como el halcón regresa a comer de la misma mano y entre todos los cuerpos solo se contenta con uno de los regazos, con unos ojos, con unos labios, con la tranquilidad geométrica y perfecta de dormir a su lado.
Allí se acurruca, todavía joven como si no lo hubiéramos gastado, pese a contar ya juntos veintidós años.

lunes, 10 de octubre de 2011

A las doce

El lugar en el que vivo todavía mantiene su campanario. Desde que estoy aquí he recuperado de la campanada grave en el aire, su significado. Tocan a misa los domingos y, muy de tarde en tarde, tocan a muerto.
Marcan las horas con la disciplina inagotable del tiempo, inflamando la atmósfera de un encanto rural que casi habíamos olvidado y ya no sabíamos descifrar.
A las doce de la mañana pintan con su majestad el cielo, vibrantes de una en una, alegres de echar a volar con cada tañido como pájaros sonoros que escaparan de las jaulas del silencio.
Es entonces cuando les abro las ventanas del salón para que pasen al corazón de la casa y minutos después de que ellas callen, aún se mantienen entre las cosas sus alas.

sábado, 1 de octubre de 2011

Todas las puertas

No sé si me echas de menos, yo a ti algunas veces sí.
Por desgracia no puedo llegar a ti, ni contarte los dedos de las manos, ni quejarme porque no me dejes dormir.
He dudado mucho si debía escribirte o no, sobre todo porque hay alguien que puede sentir estas ideas como tijeras obstinadas sobre si mismo. Que me perdone él también si con mi herida sangra su pecho.
Te escribo arrimándome a vértices que se me escapan pero en los que convergemos: tú sin tu vida y yo con una cuna vacía y perdida en el tiempo.
Te escribo asintiendo con la cabeza, porque cómo podrías abrir tú una sola de las puertas cuando te las han cerrado con todas las llaves del universo.
Te escribo como se reza, en silencio y sin testigos, frente a frente, a boca de jarro ante el misterio.
Pero con todo, creo que esta carta es solo un triste intento, como un barco de papel que soñara con un timón y un puerto.
No sé si me echas de menos, yo a ti algunas veces sí.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La primera fascinación

...yo amo los mundos sutiles
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.

Antonio Machado


Sentí la primera fascinación estética a los dos o tres años. Recuerdo que mi madre trajinaba en el patio lavando la ropa. Las faldillas de la mesa recogidas sobre el tablero desnudaban sus patas chatas y el hueco redondo para el brasero. Entraba el sol en el comedor como un incendio blanco. Dentro y fuera de los cubos las sábanas arrollaban el agua. A ella se le ponían muy rojas las manos, pero no paraba hasta la saturación de los tendederos. Desde la ventana del comedor yo la veía haciendo en la pila y con las pinzas en el laberinto interminable de las camisas, los pantalones, las gasas, los baberos, calcetines, toallas... Escuchaba los chapoteos del aclarado y al mismo tiempo sentía una especie de paz ancha y clara porque ella estaba allí. Creo que esa calma propició que me ensimismara con adoración un día, cuando observé como en los chorros de la luz intensa danzaban minúsculas cosillas que caían o se elevaban lenta, muy lentamente.
Aún es para mí un deleite la sutilidad con la que simples motas de polvo van y vienen por el aire brillando al trasluz. Y en ese brillo, en esa fascinación vuelvo a sentirla cerca.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Los ríos de los árboles

Justo antes de amanecer despiertan las criaturas del mundo.
Como olas traídas por el aire su algarabía ha llegado a mi cama mojando con sonidos las sábanas. Grititos incisivos de millones de pájaros celebran la vida.
Todo bullicio, alboroto.
Y el clamor de sus voces como si de los árboles manaran ríos melódicos en los que se arremolinaran sus lenguajes cristalinos, brillantes.
Después silencio, luz, vuelo.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Irrealidad

Ayer, bajo la generosidad de un eucalipto y quizás llevada por el balanceo de sus hojas, mientras esperaba a que mi hijo saliera del colegio tuve una sensación punzante de irrealidad. Sentí que no era posible que ya estuviese otra vez allí, en el mismo lugar que hace a penas un par de meses pero ahora comenzando un nuevo curso. Sentí que el verano no había transcurrido y ya habíamos regresado a la rutina escolar como dentro de una pesadilla infantil en la que se vuelve a clase al día siguiente de las vacaciones. Fue como si el paso del tiempo me hiciera daño, algo así como encontrarse en la antesala del último minuto y darse justo entonces cuenta de que tu propia vida había sido eso y que ya había pasado.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Frontispicio

Si pasara el resto de mis días aquí, frente a ti.
Si hubiera vivido toda la vida mirándote.
Si no conociera el mundo, ni el ruido, ni las flores... tampoco te comprendería.
Pero vengo a ti, y algo dentro se me apacigua como si me abrieras la puerta que solo cede con la llave de tu azul.

miércoles, 31 de agosto de 2011

En lo azul


Como una jarra vacía con la mirada arrimo mi boca.
La anemia visual ,que tierra adentro padecen mis ojos, en la serenidad de tu línea horizontal encuentra reposo, se nutre, se calma.
Y ya solo quiero mirar: es la voluntad en las pupilas...y con hambre de color me entrego, corazón líquido latiendo en lo azul y con lo azul de todo lo profundo, a contemplarte.

viernes, 19 de agosto de 2011

Dos mares

Dos mares frente a frente.
El uno un mar sin cuerpo,
todo alma azul;
el otro un mar humano,
encerrado en su carne
solitaria y violenta (...)

Manuel Altolaguirre


Ante ti lo entiendo. Entiendo mi condición de caligrafía desleída en una hoja mojada. Mis palabras, como mi existencia, se la llevará el agua y me abismo al contemplarte, furiosas olas rompen en mi costa aunque tu playa muestre un remanso de paz y espumas blancas.


domingo, 14 de agosto de 2011

Del arte de vagar por el mundo o llamarse Clochard

Como el viajero accidental de Anne Tyler viaja solo con lo imprescindible, ha sabido desprenderse del peso inabarcable que ponen en nuestras vidas las cosas. Va por el mundo con los ojos abiertos, la conciencia acariciando el detalle, el matiz, el paisaje, conversando con los licenciados que venden libros en las calles, dejando girones de piel en los rincones de Sevilla, Gerona, Murcia, Santander... Se vuelca en su trabajo con el alma encendida. No hay maitre más literario que Clochard porque es un loco, un poeta, un volado, un vagabundo de mundos que no se contenta con imaginar, que los busca, que los persigue y continua caminando aunque sea sin zapatos, sin un duro en el bolsillo pero con la cabeza bien llena de pájaros que son, al fin y al cabo, los que le dan de comer a ese corazón apaleado, al mismo que palpita y sangra en cada verso, en cada entrada-comentario.
Enséñame, querido Clochard, a ir por el mundo con algunos libros, la ropa justa, un cuaderno, la bolsa de aseo y un par de alas como las tuyas.

viernes, 5 de agosto de 2011

Quotidie morimur

Cada noche después de cerrar el libro y apagar la luz, cuando nos damos el último beso, aún con tu mano en mi mano, me quedo sola porque a tu proximidad, a la dulzura del abandono, a la rendición ante el cansancio se une, siempre y sin faltar a la cita, la angustia abismada de un día más y el horizonte más cercano, la sensación física de tocar por unos segundos lo irremediable. Entonces tu mano se afloja en mi mano: ya duermes. Creo que sentirte así me ayuda a regresar. Todo está oscuro pero yo salgo de mi oscuridad, y sin darme cuenta me quedo dormida y vuelvo a despertar.

lunes, 1 de agosto de 2011

Veintiocho de Julio

Juan, hoy hace diez años que, al levantarme por la mañana muy temprano, supe que habías decidido nacer. Se lo dije a papá y lo preparamos todo para ir al hospital. Teníamos que dejar al hermano con la abuela y poner en marcha el plan que le habíamos estado explicando casi a diario. Pero cuando ya estaba todo listo decidimos esperar porque tú estabas tranquilo todavía dentro de mi barriga, esa sandía gigantesca en la que ya debía de faltarte el espacio.
Yo sabía que ya nunca más volvería a estar embarazada, era mi último día de llevarte dentro y me dio mucha pena porque cada movimiento tuyo para mí era como sentir en mi interior una alegría que se removía. Por otra parte, quería verte la cara y las manos tan chicas. Así que, intenté despedirme de mi sandía, al tumbarme para echar la siesta me abracé a ella, qué barrigota tan grande me pusiste... aunque, a mí me daba igual, me gustaba acariciarla y siempre que lo hacía pensaba que ya te tenía en brazos y así, queriéndote mucho igual que ahora cuando por las noches nos damos besos y no quieres soltarme, cerré los ojos y nos quedamos dormidos los dos. Al despertar tú ya pensabas otra cosa y hubo que poner en practica el famoso plan.
Todo fue muy rápido. Cuando la matrona (esta es la señora que ayuda a las madres a que nazcan sus hijos) te sostuvo en una de sus manos, sentí la realidad de lo que había llevado conmigo, como si de pronto comprendiera algo que me había estado pasando durante nueve meses.
Y ya te tenía fuera de mí para que crecieras y jugaras, para darte besos y abrazos, para quererte toda la vida.

miércoles, 20 de julio de 2011

En el alambique

Sentirme sola a tu lado es de todas las soledades la única que contiene veneno, destilado. Se transforma ésta casa en un recipiente, raro. Nuestra cama un serpentín tan eficaz que como dos anclas pesadas siento tus brazos. No pueden traer peor puñal tus manos, si envenenada de tu ausencia vivo, a tu lado.

lunes, 18 de julio de 2011

Al otro lado del puente

Supe que pronto dejarías de dormir con tu osito cuando, hace unos días, te negaste a darme la mano por la calle. Parece que hubieras estado encajando las piezas de tu infancia. Primero fue el ratoncito Pérez que destronó, por la inercia de la semejanza, a los Reyes Magos. Luego llegaron los besos fugaces a la puerta del colegio y tu negativa a que me aproximara a la verja de la entrada. Pasaste también a hacer gestos, algo así como poses, ante el espejo del baño. Comienzas a interesarte por tu ropa... Es el puente de los nueve años que te ha llevado de poner con nerviosismo un diente debajo de la almohada a preguntarme (planteándolo en forma de dilema como todo lo que te importa) que qué hacías con tu osito si lo quieres mucho pero ya te vas haciendo mayor. Te tranquilizó mi idea de darle un tiempo, de que continuaras durmiendo con él algunos días más hasta que decidas dejarlo sobre la mesilla de noche, por ejemplo. Cerraste los ojos y apretaste los labios afirmando con la cabeza. También te dije que no te preocuparas, que el osito lo comprendería.
Estoy segura de que él sabrá quedarse al otro lado del puente. Papá y yo seguiremos aún contigo un rato.

jueves, 14 de julio de 2011

Las olas

A veces, llevo dentro tantas estrellas que tengo que abrirles la puerta. Sé que muchas no brillan aunque me devoren con su fuerza. Me ocurre delante del mar y con las cosas pequeñas, cuando bailo, cuando el cuerpo no me basta para contener las olas detrás del picaporte, presas.

viernes, 8 de julio de 2011

Mi nombre

El destino de mi nombre es que alguien, que no me conoce, lo grabe sobre el mármol... Que el musgo después se lo coma. Hasta entonces, que vuele de tu boca como nube de alas extrañas cuando me abrazas por la espalda y lo pronuncias con un susurro para que solo en mi cuello se haga palabra, porque al nombrarme dejas tu voz sobre mi piel como una enredadera a la que le surgieran vertiginosas las hojas buscando como loca la savia del amor, esa estrella interna que solo dos cuerpos desatan.

viernes, 1 de julio de 2011

Me duele dentro

Me duele dentro del pecho este Amor porque no puedo dártelo. Se me rebulle entre las costillas como una gaviota que hubieran enjaulado. Este Amor que solo vuela en el azul de tu piel cuando es tu mirada la que dibuja sobre mí la línea libre del horizonte, sin el cerrojo de los reproches, sin candados, sin barrotes.

jueves, 23 de junio de 2011

Querida maestra

Para Pepi Civico
que ha puesto tanta luz en sus ojos.

Hay recuerdos que conforman parte de nuestro patrimonio emocional más puro. Otros, sin embargo, parecen estar hechos de espesas y angustiosas substancias que, si estuviera en nuestras manos, desecharíamos sin demora.
Cuando mis hijos crezcan, cuando sean hombres, cuando sean padres la vida ya les habrá alcanzado para labrarles ambas partes de la memoria. Habrán aprendido que hay personas que jamás se olvidan. Al evocar a alguien así es como si una paloma echara a volar blanca de alegría en nuestro fuero interno, como caricias que vuelven a nosotros a través del tiempo.
Cuando un día mis hijos crezcan, cuando sean hombres, cuando sean padres recordarán a Pepi porque ella ha sabido convertirse en esa paloma capaz de volar dentro de otras memorias, porque ella es la querida maestra que llevarán siempre en sus corazones.

martes, 21 de junio de 2011

En el temblor de la noche

A las cinco de la mañana ,cuando la falta de luz es absoluta, un rumor como de arroyuelo, que en lugar de agua llevara sonidos, bulle en el ambiente. Los grillos extenuados tras el amor nocturno y que ya languidecen, bandadas de pajarillos comienzan a rebullirse con trinos desiguales, incompletos todavía, las hojas de los árboles no duermen y bailan la sinfonía sutil de la brisa, algún maullido lejano, ronroneos amortiguados, un aleteo se desdibuja entre las sombras profundas. Es la congregación de las voces reunidas en una oscuridad que vibra. Las mismas estrellas parecen sumarse al susurro conjunto de ese misterio. En ese momento escuchar es como acercarse con sigilo y poner la mano sobre algo que palpita en el temblor de la noche dormida y viva.

miércoles, 15 de junio de 2011

Ese cáliz.

No quiero que seas tú el que me cruce las manos sobre el pecho, pero si la vida te reserva ese cáliz, apúralo sin miedo y recuerda solo que, aunque ya heladas, un día estuvieron ardiendo, que en tus brazos fui una mujer de barro confundida con tu mismo cuerpo durante todos los años que supiste mantener en mi estómago un hormiguero. Apura ese cáliz y no olvides que tuvimos un tiempo y que el tiempo fue nuestro. Y luego, que tu dolor negro torne en alas y como la golondrina vuele por otros cielos.

domingo, 12 de junio de 2011

La papelería de Pepito

Aunque ya haya desaparecido, me basta un solo gesto para evocar aquel lugar y rescatarlo de los limos de la memoria, para sentirme dentro, otra vez, de la papelería de Pepito. Empujo la puerta acristalada, pesa muy poco como si en lugar de madera estuviera hecha de hojas secas. Sus goznes cansinos avisan de mi presencia. Bajo los escalones y me sumerjo en el ambiente saturado por el aroma apetecido que despliegan los cuadernos nuevos. El gusto por ese olor lo he asociado siempre a escribir en la primera página de cualquiera de ellos, cuando tenía (y sigo teniendo) la sensación de aproximarme a su misterio con mi propia caligrafía.
Detrás del mostrador desgastado por el uso pulula Pepito, encorvado, escrutando el mundo acercándoselo todo hasta la nariz, junto a sus lentes gruesas que le agigantan los ojos como si los llevara dentro de dos peceras. Viste camisa gris, asolapada y sin forma. Paladea eses al hablar y, aún, sin decir ninguna palabra. Me resulta distante y antipático porque cuando le pido una goma abre alguno de aquellos espléndidos cajones y lo cierra demasiado rápido para lo que quisiera mi hedonismo infantil. Yo lo que en realidad quiero es saltar el mostrador, curiosear entre las estanterías atiborradas de libretas, acariciar el lomo ofrecido de los libros, probar todos los sacapuntas hasta dar con uno que saque punta realmente bien, oler muy despacio el compartimento de los borradores... Pero cuando ya he abierto una caja de lápices Alpino de treinta y seis tonalidades, una de esas cajas que no tengo y que tanto deseo, cuando ya me dispongo a observar a placer la gradación del color, los ojos nadadores de Pepito me descubren y me siguen mirando a través de los años, agigantados ,esta vez, por el enfoque nítido de la memoria.

miércoles, 8 de junio de 2011

Roja y con pepitas negras

Yo quiero la sandía roja y con pepitas negras, esférica como una luna de endrina, colmada de sangre dulce, de sangre fresca.
Que no me certifiquen la calidad de su carne. Ella no es el producto de una maquina, ella viene del reino de la tierra y guarda su misterio apretado y palpitante.
Prefiero equivocarme antes de que me quiten la oportunidad de sondear ese enigma con la palma de la mano, cuando un golpe seco en su cara externa resuena, vibra del interior hacia afuera y solo atendiendo a esa sonoridad de lo repleto decide uno con que ejemplar se queda.
Luego, el filo del cuchillo la resquebraja, ella se precipita hacia la apertura, se troncha y cruje contundente la sandía en toda su plenitud de animal vegetal.

jueves, 2 de junio de 2011

Del interior no me saques

Del interior no me saques
porque es ahí dónde me quemo
y con la llama respiro
como necesita de su aire el fuego.

viernes, 27 de mayo de 2011

Amapolas en los labios

Amapolas táctiles acuden
cuando me pinto los labios
y como hace con las semillas el viento
yo por tu cuello las esparzo,
por tu cuello y por tu torso:
alto, fiero, amurallado.
Mientras, tú calibras el deseo
con los dedos, muy despacio
y por un momento cierras los ojos
para contener todas las hojas del árbol,
cuando el viento soy yo misma
y en mi pelo hundes las manos,
cuando ya todo tu cuerpo
es ancho como el campo
salpicado de las amapolas
que sobre tu piel
van sembrando mis labios.

lunes, 23 de mayo de 2011

Manos de hombre y corazón de árbol

Cuando hoy he despertado he sentido la luz como algo duro y denso, algo muy pesado. He sentido la mañana como una losa que se repetirá a lo largo de los próximos cuatro años.
Sé que para ti este túnel será más largo. Tú que tienes manos de hombre y corazón de árbol.
Pero tu empresa no es la del escarabajo, siendo como eres todo olmo, un extraordinario álamo. Así te han visto tus hijos durante estos últimos meses, trabajando.
Así te he visto yo: alto y centenario.
No nos quitarán la alegría porque para el sueño de tus raíces yo seré tu tierra, tu sustrato abonado. El sol ya te sobra por dentro y sabemos esperar como solo esperan el libro y el árbol.

jueves, 19 de mayo de 2011

Vosotros

Antes tenía la sensación de que lo que escribía estaba hecho de una especie de materia soluble que nada más llegar al papel se diluía, se evaporaba, desaparecía. Desde esa emoción dí nombre a mi blog escogiendo el título de una de las prosas poéticas de Cernuda.
Pero con la experiencia de este año, que hoy se cumple, el agua ha dejado de ser una substancia desleída. Ahora, más bien, es un elemento transportador. Mi actitud ha cambiado, en este cuaderno las palabras no se disuelven como lo hacían en mi cajón, porque en el blog os he encontrado a vosotros: muchas veces ángeles y siempre lectores.
Hoy soplo mi primera vela, con ilusión infantil y con todo mi agradecimiento.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Qué gusto

Qué gusto fregar los platos por la mañana mientras la luz del sol se mezcla con el agua y me detengo a mirar, como si leyera, la floración incipiente de los cactus de la ventana.
Qué gusto la casa vacía y un pedazo de tiempo para mi lápiz, el café en el porche, los cantos alborotados y gozosos de los pajarillos invitados al banquete de la luz y de las ramas de los árboles. El cielo entonces presta su azul a mis ensoñaciones, el tañido de las campanas en barcas sonoras me las trae el aire.
Qué gusto la piel aterciopelada de las rosas y beber de su aroma como de una fuente pura, bendita, impagable.
Qué gusto sentirse vivo en lo mínimo y traerlo al cuaderno como si las palabras tuvieran la cualidad de las manos, que eligen y se demoran sobre lo que merece la pena ser tocado.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Qué difícil elegir un color.

Qué difícil elegir un color cuando se prefieren los colores. Cuando se adora el sosiego que trae el cielo, sugerente como una tela recién tratada para pintar o escribir en el aire. Cuando en la contemplación de los geranios hay una paz encendida, el rojo reventón, el fucsia, el rosa apaciguado; todos cantándole a la mirada, todos celebrando la vida.
Pero si eligiera el celeste o el carmesí, qué haría con la llama del magenta, del anaranjado, de mi inclinación natural hacia el violeta. Qué haría con el amarillo y sus grititos de alegría, los que duermen en el corazón de la amiga. Cómo prescindir del nido de un abrazo, ese color tan blanco, del caleidoscopio de una boca que en los besos engendra todos los matices imaginados.
Y cuando se cierra alguna puerta, se abren de par en par las puertas del campo. Es el reino de lo verde, y en lo verde el misterio de lo vivo, del pájaro, del árbol.

domingo, 1 de mayo de 2011

Quizás, madre.

Dejar un ramo de flores sobre la piel helada del mármol no se parece en nada a darte un abrazo. Las he puesto con cuidado y te has quedado tan callada...
Nunca me duele más tu ausencia que este día. Hoy que te llevo flores, que no verás.
Sé que tampoco puedes olerlas, ni siquiera este ramo hecho con rosas envueltas en melodías de aroma. Pero las palabras, desde dónde yo las siento, quizás también las sientas.
Quizás, madre, y por eso lo escribo como todo lo que me atormenta.

sábado, 30 de abril de 2011

Usman Khan y su caja de palabras.

Para Ascensión Chica

Los niños estaban muy nerviosos, me miraban con descaro y cuchicheaban mientras se removían en las butacas del salón de actos. Aplaudían como a destiempo ,atendiendo a sucesos que solo ellos pudieran comprender ,y sonreían, cómo sonreían...
En breve nombraríamos a los ganadores del tercer certamen de cuentos, yo tenía los diplomas en la mano y ellos lo sabían. Al mismo tiempo que la organizadora del acto hablaba acerca de la importancia de la lectura, yo intentaba reconocer a los agraciados de entre todo aquel entusiasmo infantil. Pero ,por más que observaba, era imposible, claro, excepto al creador de "Un niño de otro país". Este es, me dije, y efectivamente, se trataba de Usman Khan, inconsciente aún de la gloria que le esperaba.
Al pronunciar su nombre sé que en su cuerpecillo he encendido una luz, se ha desatado un zureo de palomas, han echado a volar pajarillos alborotados por su sueño.
Usman es un niño con cara de hombre que escribe en un idioma que, hasta hace un par de años, no conocía. En su cuento relata el miedo a las palabras cuando vienen de seres y voces que uno no entiende, habla de una caja, que una compañera le regaló y, que fue llenando con las palabras que iba aprendiendo cada día. Guiado por su maestra ilustraba los significados con dibujos y luego se llevaba ese tesoro a su casa, un tesoro cuya posesión le hacía sentir la seguridad de la comprensión.
Cuando le he dado dos besos he notado su rubor. Espero que él haya sentido mi emoción, la de su maestra seguro que no le ha pasado desapercibida, ella lo ha estrujado y le ha dicho: "¿Te das cuenta Usman de lo que has conseguido? Y yo he sabido que el poder de la docencia se materializaba entre ellos, que llegaba a su fin igual que Neruda comprendió como el poder de la Poesía se cumplía mientras un puñado de obreros analfabetos escuchaban emocionados su recital.
Ha sido un privilegio conocer a Usman Khan, el niño que sabe escribir en castellano gracias a una caja de palabras mágica y a Ascensión, su maestra, no menos poderosa.

domingo, 24 de abril de 2011

Entre dos abismos

"(...)Vivimos en ese aleteo de la llama."
El corazón de las tinieblas.
Joseph Conrad.


Como una burbuja, que viajara entre dos abismos, y yo en el interior de su fragilísima membrana, suspendida mientras me lo permita el breve aliento de este cuerpo en su vuelo, así es mi vida.
Los años como volátiles segundos de una pompa que flota ante la abominable empresa del tiempo. Fugaz como si durara lo que tarda una hoja en caer, precipitándose hacia el suelo.

martes, 19 de abril de 2011

Las agujas de tu costurero

Hoy hubieras cumplido setenta y uno. No puedo imaginarte tan mayor, ni creo que te gustara esa edad para ti misma, tú que fuiste tan hermosa, tan presumida sin parecerlo.
Recuerdo las últimas velas que apagaste en una tarta: un seis y un dos. Luego las encontré dentro de una taza en un armario de la cocina y fueron a clavárseme como lanzas. No sé qué hice con ellas. No las quería ni ver.
Renuncié también a tu costurero, de lo que después me arrepentí. No podía coger esas tijeras que solo con mirarlas me cortaban por dentro. Las agujas fueron, incluso, más despiadadas saltando del acerico hasta mi laberinto de recuerdos. Allí siguen, hundidas desgarrando como locas la tela de tu ausencia. Suelen hacerlo en días como hoy en los que aún no he comprendido que no volveré a verte, en los que sigo pensando en un regalo de cumpleaños para ti.

miércoles, 13 de abril de 2011

Una rosa

Una rosa en un jarrón es como una melodía de color y de fragancia en el aire.
Cuando es joven el tono limpio de su corola llama a la contemplación, la tersura de su piel nos atrae, está hecha de música su carne.
También es bella al marchitarse, se le aflojan los pétalos y como si se desmayara se desvanece del talle. Colmada por la serenidad de lo bello se va apagando, lánguida, lacia, libre en su hermosura, digna, tan envidiable.

lunes, 11 de abril de 2011

Su voz una estrella blanca

Para Paqui C. M. por la luz y el abrazo de sus palabras.

Hubo un momento en el que pensé: "Esto es una pesadilla, dentro de poco voy a despertar". Porqué cuando llegó la hora de apoyarte todos se callaron y ese silencio fue como un trueno torturador. Yo lo escuché y sentí todas sus aristas rasgándote y haciéndote sangre.
Creo que durante esos extraños y largos segundos de desconcierto comprendiste quién era en realidad cada una de las personas que tenías a tu alrededor. Comprendiste lo que cada cual era en esencia, aunque sus palabras hubieran apuntado antes en una dirección muy contraria.
Ese instante fue un extraordinario emisario de lo real, llegó a ti como condensación contundente de un significado que había estado velado, fue como si te apedrearan y te hicieran despertar de tu engaño.
Pero con el trueno vino una luz y una voz surgió decidida diciendo que, efectivamente, todo ocurrió como tú contabas. Ella había sido testigo. Pensó que no te merecías ese trato y mantuvo su postura a tu lado.
En la oscuridad de aquella sala su voz: una estrella blanca que te honraba mientras otros callaban.

Hoy quiero agradecérselo aquí, dónde solo llega lo que realmente tiene para mí un valor y verdadera importancia.
De corazón, gracias Paqui por esa luz.

miércoles, 6 de abril de 2011

Deja

Como no tengo palabras para quererte, deja que te quiera con la mirada.
Deja que me aproxime en la noche a ti cuando acercas tu cabeza a mi almohada.
Deja que te cuente lo qué siento, pon tu mano con mi mano mientras el abandono de los ruidos nos tapa.
Solo tu voz en la oscuridad pone a mis tristezas alas.
Y aunque apaguemos la luz, no se apaga la llama.

sábado, 2 de abril de 2011

Cuarenta

Llevo días pensando que hoy es mi cumpleaños como cuando era una niña y saboreaba con antelación esta fecha a solas. Cogía ese preludio y hacía de él una especie de cosa que me llevaba, dónde solo estuviera yo, para verlo a placer como si hubiera cogido una mariposa del patio y quisiera observarla con deleitación antes de que llegaran mis hermanos alborotando.
Pero esta vez no me ha sabido igual. Antes la idea era acumular años, cuántos más: mayor era el placer de esa contemplación. Ahora la perspectiva se ha convertido en una mirada de lo vivido, de lo equivocado, de lo que no me puedo dejar sin hacer... Y al notar la inminencia de este día he sentido que me adentraba en una vida nueva de mi propia vida.

miércoles, 30 de marzo de 2011

El consuelo inagotable

Ahora, que están surgiendo diminutos, los brotes en las ramas de los árboles parecen pensamientos explícitos. Para cuando, en unos días, se extiendan en hojas nuevas serán como ideas escritas por la naturaleza. Escritas en verde a merced del aire. Escritas para que nuestras miradas las lean y en su lectura encuentren, como hallan en el azul del cielo, el consuelo en los matices de lo verde inagotable.

jueves, 24 de marzo de 2011

Y en el jardín: un ruego.

Con muchas plantas suele irme bien el método de dejarlas en un buen rincón y olvidarme. Así enraizó el tallito de Celinda que cogí de una verja, así se recuperó hasta la magnificencia de sus carnosas hojas violáceas la Perla de Nuremberg. Pero no puedo someter a tal retiro a la Buganvilla. Algo dentro de mí me lleva hacia ella como si estuviéramos unidas por una especie de hilo que alguien tensa.
Aún después de pasar el invierno protegida está pajiza, reseca. Solo le queda un tallito verde y muy delgado. Las hojas: completamente secas.
La he trasplantado a un lugar más soleado para que recupere el sueño de su magenta, para que echen a volar sus raíces en la profundidad de la tierra. Pero, día tras día, sigue pareciendo muerta.
Yo no puedo dejarla olvidada, de vez en cuando voy a verla. Y al mirarla sé que lo hago como si le rezara, como si mis ojos le rogaran que vuelva.

lunes, 21 de marzo de 2011

En mis cuadernos

Para Andrés y Juan.


Cuando yo me vaya, buscadme en mis cuadernos. Buscadme entre las líneas, en la oración, en el poema del que hoy me avergüenzo.
Si en algún lugar he estado viva ha sido escribiendo. Aunque se quede mi frente helada, no os asustéis que algo mío seguirá latiendo entre las hojas sobre las que ahora me empeño.
No tengáis miedo, os estaré esperando aquí y siempre que la lectura os lleve a sentir algo parecido a lo qué siento: nos encontraremos.
Buscadme en mis cuadernos y poner la mano sobre cualquiera de ellos. Las palabras me han de guardar cuando ya solo sea viento y recuerdo. Quiero creer que podréis sentir el tibio calor de lo que está vivo y aguarda como en un paño envuelto.

lunes, 14 de marzo de 2011

Dibujos de olor

Hay olores que han penetrado en mí como raíces silenciosas pero de extraordinaria hondura. La cocina de mi abuela emanaba un vaho casi material, primitivo: una mezcla de piedra y algo añejo en la que confluía además la falta de ventilación y el olor intenso de la vida de las alacenas.
En mi memoria olfativa duerme como una paloma herida el aroma único del pecho de mi madre. Ella olía a tranquilidad; el perfume cosmético de la Bella Aurora entreverado con el hálito limpio de sus besos. Muy cerca guardo esa primera rosa a la que un día, con pocos años, acerqué la cara y cuya esencia de intensidad colorida se me metió dentro como si me la bebiera . Sentí que me calmaba una especie de sed, entonces no supe que aquello era sed de belleza pero algo intuí porque aspiré su fragancia profundamente, abriéndole todas mis puertas.
Luego llegaron otros dibujos de olor: el bálsamo clandestino del primer pintalabios y los polvos de myrurgia, su loción de afeitar que yo, sin darme cuenta, me llevaba prendida en mi misma piel, el galán de noche en el patio de mi adolescencia, las ondas del nagchampa en una habitación de Granada, sábanas sudadas por el amor, el azahar hasta la saturación del aire, el olor personal de una vida nueva acurrucada en una cuna que todo lo cambia, que todo lo transforma.

sábado, 12 de marzo de 2011

La barca del secreto

Mira la luz de la tarde
mira esa nube del cielo,
haz con ella una barca
vayámonos juntos y en secreto.
Será
cuando en río se convierta el aire
y tú vistas para mí
la camisa del almendro.

lunes, 7 de marzo de 2011

La sabiduría del nogal

"Te pareces a un árbol porque amas".
Jesús Cotta Lobato

A la derecha del camino encuentro cada día un singular matrimonio, el formado por un almendro monumental y su consorte: la higuera. Frente a ellos, a mano izquierda cruzando la carretera, un nogal centenario pastorea su destino a solas. En iguales circunstancias que éste pululan otros árboles frutales; manzanos, perales...membrillos. Todos han ido a caer en parcelas urbanizables. Los arrancarán de la tierra tarde o temprano. Mientras tanto parece como si orientaran sus ramas hacia la fortuna de los esposos, cuya ubicación fue a coincidir con el trazo de zona verde, obligatorio en suelo urbano, que un día un arquitecto trazara en un plano.
Yo me identifico más con el nogal y el resto de los desahuciados. Lo miro cuando paseo, me detengo, por un momento me entristece y enseguida él mismo cambia con su majestad y sabiduría mi ánimo. Nadie conoce el carpe diem como lo conoce un árbol. Pese a que el futuro lo acecha ahora está vivo y florece libre sin dueño, amando, amando.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Plantar un cuaderno

Otros han plantado árboles, yo he plantado un cuaderno. No sé si se colmará de flores en primavera como se colma el almendro, si será recio su tronco, si aguantará la sed cuando la lluvia sea su ruego. No estoy segura de que en la canícula soporte la brasa del sol y se prodigue en sombra, ni que ofrezca sus ramas al nido y su corteza a la herida del corazón con iniciales inscrito...
Hoy asoma un tallito tierno, cada renglón es su alimento, cada idea, cada verbo. No sé a dónde me llevará, solo sé que es una de mis luces en esta oscuridad sin puerto.

viernes, 25 de febrero de 2011

El ángel verde

Hoy, otra vez, la luz del sol como un líquido templado. Qué sed tiene mi piel, qué sed tienen mis manos. He salido a tomar el café de escribir al porche y me he sentido llamada por las cosas. Las paredes descascarilladas que requieren ser pintadas, los macetones que ya piden más tierra y otro orden: los rosales a pleno sol, las crasas sobre la mesa de mármol. Pondré cojines floreados en las sillas, hay que volver a pintar todo lo que se ha oxidado.
Aunque el calendario se empeñe en desmentirlo algo diferente trae ahora el aire. Me lo ha dicho Madame Meilland con sus brotecillos multiplicados. Pronto el ventanal del salón se verá enmarcado por la vocería de sus hojas. Es el ángel verde que me guarda de algunos de mis espantos, el que yo intuyo en los bulbos acurrucado, el que me estaba esperando en las yemas del trepador para contarme que algo nuevo ha despertado.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Cada flor llevará tu nombre

Te veo sudando, excavando la tierra y cargando remolques de escombros en nuestro patio. No tienes más remedio que hacerlo durante el tiempo libre de los fines de semana. Es como si hubiese enterrado un sueño mio y tú lo estuvieses desenterrando. No sé cómo compensarte. Sólo sé que no se llamará bignonia la bignonia, ni dimorfoteca la mata salvaje de floración violeta. Plantaré lobelias, petunias, gazanias... Plantaré una celinda pero, para mí, todas dejarán así de llamarse: cada flor llevará tu nombre.

domingo, 20 de febrero de 2011

Jesús, luego no me podía dormir.

Cuando regresamos a casa ya era muy tarde. Después de que los niños se fueran a la cama nos quedamos charlando en la cocina. Estábamos felices. Luego yo no podía conciliar el sueño. Era como si me bulleran pájaros, campanas, flores, olas, cascabeles, lucecitas, trinos... por dentro y todo revuelto. Era que todavía sentía la energía de tu presencia, del entusiasmo infantil con el que miras, la atención y el afecto con los que nos habías atendido. Se trataba de la resonancia de tu voz y las risas, de cómo traes y llevas las ideas por el aire con las manos, los anillos y el cuero de tus pulseras. Era algo que no dejaba de brillar, por eso no me dormía y recordaba. Recordaba como en el sosiego del tono con el que habla Raquel se adivina un nido y gusta escucharla, te llega su calma. Recordaba los muchos rosarios de Patricio y los libros que nos dedicaste. Yo, qué tonta, pensaba en mi insomnio, no leí las dedicatorias delante de ti por pudor, creo, el mismo que me reconvenía más tarde.
Y en realidad, Jesús, yo no bordé nada porque "El Señor de las más íntimas estrellas" lo llevas tú grabado en cada gesto, en cada palabra, en cada mirada.

martes, 15 de febrero de 2011

El salto del hombre plegado

Estábamos los dos solos. Tú haciendo los ejercicios de cono. Yo cosía. Nos gusta mucho estar así, cada uno con lo suyo pero cerca mientras el ventanal del salón ilumina tu cuaderno y a mí me permite leer o dar las puntadas con más tino. En un silencio apetecido tú estudias y yo disfruto viéndote hacer, tan pequeño y ya dispones los boligrafos y la goma en orden al lado derecho, al izquierdo los libros, sin que nadie te lo diga.
Desde que eras un bebé me ha dado muchas veces la sensación de que parece que llevaras dentro (plegado) un gran hombre, muy alto, maduro, un inventor, ingeniero y dibujante, el mismo que ahora, a su pesar, solo tiene nueve años.
Entonces me lo dijiste. Dejaste de escribir en tu cuaderno cuadriculado y me miraste. Mamá, dice José que el ratoncito Pérez no existe, que sois los padres. Nunca contigo me he sentido más desarmada. Hace meses que presentía ese momento y sabía que la verdad no podía retrasarse más. Vi en tu carita una expresión similar a la horfandad. Arrugaste la nariz y casi lloras. Pero cuando entendiste que de todos modos seguirías consiguiendo monedas, cuando por fin esclareciste tus dudas respecto a cuánto se parecía la letra del ratoncito Pérez a la de tu madre, cuando entendiste la razón de por qué yo insistía en que colocaras el diente, no en el centro de la almohada sino, a un lado... noté una punzada y es que acababas de dar un salto hacia ese gran hombre(plegado) que hay dentro de ti, hacia el inventor, el ingeniero y el dibujante, hacia el hombre alto y maduro, el mismo que ahora, a su pesar, solo tiene nueve años.

viernes, 11 de febrero de 2011

Si no puedo escribir

Si no puedo escribir
me moriré.
Si he de vivir sin pasar hambre,
si he de vivir sin pasar sed.

Si no puedo volar
me moriré.
Si he de habitar mi casa
como lejos del mar
aullaría la gaviota
en una jaula de cristal.

Si al mirarte
no me veo.

lunes, 7 de febrero de 2011

El sol de Febrero y sus lanzas.

Trae el sol de Febrero un abrigo nuevo. Trae más minutos. Trae esa claridad prolongada por la que da gusto sentirse alcanzado como si la luz fuera un agua templada y tu piel, muerta de sed, toda playa.
Te dejas mojar por ésta luz como se dejan mojar las plantas. Sabes que cada tarde, cuando cierras los ojos y agradeces ese tenue y tibio calor, el sol de febrero trae una promesa en esa templanza clara. Y te lo promete con el mismo lenguaje que utilizaría una lámpara.
Te quedas pensando y ya lo has comprendido: la que se está gestando envía sus lanzas.

miércoles, 2 de febrero de 2011

El camino de un anillo

Estoy hecha de madejas enmarañadas y con las letras calmo, al menos un poco, ese ruido. Pocas veces logro poner orden entre tanto bullicio. Una casa, un desván, un archivo, un costurero que se desbarata a cada segundo es difícil de clasificar pero, en algunas ocasiones, lo consigo.
Abrir los ojos cada mañana es como comenzar a dibujar una línea que gira y he de encargarme de que el resto del día termine dibujando un circulo. Las palabras pasan por esa figura que simboliza algo completo, cerrado, en equilibrio. Pasan mis hijos, pasa ese rato que busco con él a solas.
Me hace bien seguir ese movimiento. Trazar esa ruta me ayuda a vivir. Es simple como el camino de un anillo. Y por eso escribo: para desenredar mis madejas de hilo.

viernes, 28 de enero de 2011

Tu fruto

Oloroso es tu fruto
como el apio,
cálido, abundante...
suave lo presiento
como se posa un beso
en la palma de una mano.

Y luego que tu alarido
lo desborda
brilla como una estrella blanca,
líquida en su vuelo,
que viene buscando el nido
en mi interior
tan escondido.

Para tu fruto
todo mi cuerpo boca.

jueves, 27 de enero de 2011

Treinta segundos

Se detuvieron a la altura del semáforo. La muchacha del audi aprovechó para buscar algo en el interior de su bolso. Mientras se pintaba los labios, ayudándose del espejo retrovisor, notó una sensación incisiva que provenía de su lado izquierdo. Solo se fijó en su corbata roja. En unos segundos el hombre de la corbata roja ya le había inventado un nombre y una vida, una cita a la que llegaba tarde y para quién se acababa de pintar los labios. El semáforo cambió a verde.

sábado, 22 de enero de 2011

Madame A. Meilland.

Le estoy dando muchas vueltas a podar el rosal trepador de mi ventana. Sé que solo hay que cortar las ramas laterales y han de mantenerse las guías pero, pensar que tengo que cortarle también todas las hojas para que brote con más fuerza, no me gusta.
Se quedará el ventanal sin el ángel verde que ahora lo alumbra, como desnudo de aliento y color, con frío sus tallos y mis ojos sin el abrigo de sus pétalos, esos que me rescatan y van a por mí cuando desde el sofá contemplo el cielo.
Me consuelan los bulbos que ya apuntan su misterio. Están cerca del trepador. Los dejaré allí para que florezcan mientras el rosal reflexiona en sus yemas.
Y pronto, un día de estos al salir al jardín, me sorprenderá. Serán los primeros brotes y con ellos: una felicidad muy definida, hecha de algo íntimo para que comprenda como sus raíces y las mías son las mismas.

lunes, 17 de enero de 2011

Impotencia

Sentir el corazón de semillas colmado y no hallar, ni siquiera un palmo de tierra, dónde plantarlas...
Comprender que eres como un edificio cuya construcción no se acaba y no recordar el mosaico aquel del suelo de esa sala...
Estar poblada de gente que te habla, que te canta, que te cuenta y haber olvidado todas las palabras...
Taparse los oídos para no escuchar el mar cuando por dentro eres toda playa, y las olas te agitan y la bandera roja... te delata.

miércoles, 12 de enero de 2011

¡Oh glorioso instante!

Me gustaría vivir en las palabras, en el paréntesis que especifica el mundo acotado, en el dardo certero atravesando un significado. Mientras tanto las escribo en cuadernos o en hojas sueltas y siempre lo hago a mano. Me gusta el susurro del lápiz, ese rasgado que va muy despacio escavando mis túneles subcutáneos. Es sabido que extrae más polvo que luces pero la obstinación es, en esto también, una forma de guía.
Quiero que la palabra sea mi casa porque la palabra hace posible la objetivación de lo propio, lo íntimo en lo contado. Te surge una idea y vuelas al percibir como el concepto la fija al papel con la lucidez de lo que se ajusta sin barruntos, con precisión: es el acople, es el milagro, entre lo que se piensa y lo expresado.
Luego fregando los platos el sustantivo me sigue rondando y al mismo tiempo que la espuma crece en el estropajo, a veces sucede que, ¡Oh glorioso instante!, doy con el adjetivo que andaba buscando.

lunes, 10 de enero de 2011

La jaula

Un día sin escribir no es un día, se convierte más bien en una jaula, ese insecto al que un niño le arranca muy despacio y lentamente las alas.

jueves, 6 de enero de 2011

Este jueves

Para mi Melchor, su tercer regalo.


Este jueves depende de tu boca.
Debes cuidarlo igual que un parque a un niño
como cuida el otoño cada hoja
y le procura el aire necesario
para que se reúna con las otras.

Mira este jueves. No lo sabe. Míralo
acercarse a nosotros entre sombras,
y ocupar la ciudad como un ejército
que no pensara nunca en su derrota.
Será jueves en todo. Está de paso
pero quiere vivir de luces propias.
Entrará en la oficina de mañana,
a mediodía contará sus horas
y se quedará al norte de las cartas
que desde que se escriben son remotas.
Mira cómo se acerca hasta nosotros:
Viste de azul y herencias sigilosas,
establece su número y su luna
¡el tiempo siendo jueves en las cosas!

Cuídalo tú que puedes, no le dejes
que tal día haga un año en la memoria.
Mira cómo se acerca a la ventana
sin saber que depende de tu boca.

Para pasar un día con nosotros
ha salido este jueves de sus sombras.

MANUEL ALCÁNTARA.
 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License