martes, 15 de febrero de 2011

El salto del hombre plegado

Estábamos los dos solos. Tú haciendo los ejercicios de cono. Yo cosía. Nos gusta mucho estar así, cada uno con lo suyo pero cerca mientras el ventanal del salón ilumina tu cuaderno y a mí me permite leer o dar las puntadas con más tino. En un silencio apetecido tú estudias y yo disfruto viéndote hacer, tan pequeño y ya dispones los boligrafos y la goma en orden al lado derecho, al izquierdo los libros, sin que nadie te lo diga.
Desde que eras un bebé me ha dado muchas veces la sensación de que parece que llevaras dentro (plegado) un gran hombre, muy alto, maduro, un inventor, ingeniero y dibujante, el mismo que ahora, a su pesar, solo tiene nueve años.
Entonces me lo dijiste. Dejaste de escribir en tu cuaderno cuadriculado y me miraste. Mamá, dice José que el ratoncito Pérez no existe, que sois los padres. Nunca contigo me he sentido más desarmada. Hace meses que presentía ese momento y sabía que la verdad no podía retrasarse más. Vi en tu carita una expresión similar a la horfandad. Arrugaste la nariz y casi lloras. Pero cuando entendiste que de todos modos seguirías consiguiendo monedas, cuando por fin esclareciste tus dudas respecto a cuánto se parecía la letra del ratoncito Pérez a la de tu madre, cuando entendiste la razón de por qué yo insistía en que colocaras el diente, no en el centro de la almohada sino, a un lado... noté una punzada y es que acababas de dar un salto hacia ese gran hombre(plegado) que hay dentro de ti, hacia el inventor, el ingeniero y el dibujante, hacia el hombre alto y maduro, el mismo que ahora, a su pesar, solo tiene nueve años.

18 comentarios:

lolo dijo...

Gracias, Blimunda. Gracias sin plegar, expandidas.

Blimunda dijo...

Las gracias te las tengo que expandir yo a ti cada vez que te veo por aquí princesa lolo.

tournesol_ami@hotmail.com dijo...

Hace unos días me referías esta vivencia que habías tenido con tu pequeño, pude ver en tus ojos la nostalgia que estas situaciones nos producen a los padres, y así me lo hiciste saber. Es curioso, pero cuando he leído tu entrada me he sentido mucho más emocionada que cuando tu me lo contabas.
¡Qué bonito!
Sigue así.
Besos.

Blimunda dijo...

Tournesol, con papel y lápiz soy otra. Explicarme hablando no es lo mío.
Con lectores como tú es facil seguir aquí.
Un beso

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Me has recordado una imagen que tengo grabada desde niño, no me resisto a contarla:
Una tarde de lluvia en la casa de vecinos, con la puerta de cristales cerrada y sentados en la mesa camilla, al brasero de cisco, mi madre y yo. Ella haciendo punto, y yo haciendo un barquito con una cajita de corcho que había sido de ampollas de inyecciones.
La hice llorar cuando le pregunté por qué teníamos que vivir en una casa que se llovía como una canasta.
No creo que tuviera más de ocho o nueve años.
Gracias por evocarme esos recuerdos.
Un beso

Alejandro dijo...

Me gusta esa imagen de hombre plegado... y si ordena así los útiles: arquitecto, seguro.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Qué manera tan hermosa de convertir la pérdida de la inocencia en algo grande y más hermoso aún.

Blimunda dijo...

Miarma: qué entrañable ese recuerdo, has hecho muy bien en no resistirte en contarlo.
Gracias a ti y un beso.
(Mi madre también hacía punto, mucho)


Alejandro, el hombre plegado o la mujer plegada es lo qué yo veo en los niños, y tenemos el privilegio de ver cómo poco a poco se van desplegando.
Tenías que ver sus construcciones con cajas, palillos, tuercas, corchos, hilos... él quiere ser ingeniero de juguetes de lego pero estaría encantada en que llevaras tú razón.
(Estoy buscando "Cortafuegos", me llama más que Larsson. Ya te contaré mi combate)


Jesús, me está doliendo mucho ver como crecen mis hijos. Detrás del ratón Pérez caen ya los Reyes Magos empicados...
Gracias por venir y leer y alegrarme el día.

Marisa Peña dijo...

Ay, si es que me parece verme a mí, ahí, con mi Pablo y su cuaderno de cono, y sus preguntas incontestables...Un día recordar esto que ahora vivo será alimentarme,oxigenarme.Atesoremos recuerdos.Un abrazo corazón.

verdial dijo...

Hermoso y tierno. Me ha encantado. Crecen tan rápidos...

Besos

Dyhego dijo...

BLIMUNDA:
Da un poco de nostalgia ver que los niños van saliendo de ese universo donde todo es posible... pero hay que hacerlo. Peor sería vivir en esa burbuja, como esos niños de 40, 50 ó 60 años...
Salu2.

Blimunda dijo...

Marisa, eso creo yo, que cuando lo recordemos nos llenará de satisfacción haberlos criado y visto crecer.
Tienes mi abrazo y un beso, compañera.
(Me ha gustado mucho lo de corazón)



Gracias Verdial, sí cuando lloran incansables de bebés no ves el momento de que se hagan grandes y en dos segundos ya no puedes cogerlos en brazos.
Un saludo.



Ay Dyhego, sé que hay que hacerlo y que es lo mejor para ellos, que son como pajarillos a los que hay que enseñar a volar poco a poco, y que no hay que lastrarles las alas con nuestras nostalgias...pero así me he sentido cuando el Señor Ratoncito Pérez ha perdido su trono.
Un abrazo y buen finde.

Siete Soles dijo...

Cuando veo la cara de Juan y/o Andrés, en momentos en los que están junto a ti, solo se pienso en dar gracias por haber encontrado mi sitio en este mundo.

Blimunda dijo...

Siete Soles yo también doy gracias. Que no se nos olvide este privilegio nunca.

Lourdes dijo...

Que precioso!!! me pregunto si ahora eres así como será cuando como yo tengas nietos de casi esa edad.

A mi también me costó mentirles a mis hijos. Tuve que hacerlo por los hijos de los otros, para evitar que los míos con la inocencia de la edad lo contarán. Pero me dolía mentirles.

Son muy mayores ya y siguen teniendo la misma ilusión por los Reyes que cuando eran niños, tal vez más.

Blimunda dijo...

Lourdes, me imagino que con los nietos debe de ser similar, aunque con una perspectiva que no conozco. Un hijo de tu hijo debe de ser algo tremendo.
Y Los Reyes a mí misma me hacen tanta ilusión ,que creo, que se les contagiará algo.
Un abrazo.

amoristad dijo...

Cuando tengo ganas de beber gotas de sensibilidad,me cuelo por estas aguas.Yo tengo una niña de casi diez años y la he seguido mintiendo con mucho dolor de corazón,a pesar de que ella me lo ha preguntado directamente.Ahora,después de leer tús líneas,me has despertado un sentimiento de culpa,creo que ya vá siendo hora de romper esas barreras,las mentiras tienen las piernas cortas y separan a las personas.Se harán mayores queramos o no.Es mejor que maduren a nuestro lado.Gracias,por tús palabras me han ayudado a afrontar ese momento tan intenso.

Blimunda dijo...

No te sientas culpable, Amoristad, solo quisiste hacerlo lo mejor posible.
En mi caso algo me dijo dentro de mí que ya no podía retrasarlo más y yo casi que estaba esperando la pregunta. Mi hijo lo pasó muy mal, los saltos duelen a esta edad pero son muy necesarios.

Gracias por tu lectura, tan atenta.

Un beso.

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License