domingo, 20 de febrero de 2011

Jesús, luego no me podía dormir.

Cuando regresamos a casa ya era muy tarde. Después de que los niños se fueran a la cama nos quedamos charlando en la cocina. Estábamos felices. Luego yo no podía conciliar el sueño. Era como si me bulleran pájaros, campanas, flores, olas, cascabeles, lucecitas, trinos... por dentro y todo revuelto. Era que todavía sentía la energía de tu presencia, del entusiasmo infantil con el que miras, la atención y el afecto con los que nos habías atendido. Se trataba de la resonancia de tu voz y las risas, de cómo traes y llevas las ideas por el aire con las manos, los anillos y el cuero de tus pulseras. Era algo que no dejaba de brillar, por eso no me dormía y recordaba. Recordaba como en el sosiego del tono con el que habla Raquel se adivina un nido y gusta escucharla, te llega su calma. Recordaba los muchos rosarios de Patricio y los libros que nos dedicaste. Yo, qué tonta, pensaba en mi insomnio, no leí las dedicatorias delante de ti por pudor, creo, el mismo que me reconvenía más tarde.
Y en realidad, Jesús, yo no bordé nada porque "El Señor de las más íntimas estrellas" lo llevas tú grabado en cada gesto, en cada palabra, en cada mirada.

8 comentarios:

Alejandro dijo...

Jesús, Raquel, Patricio, pájaros, pulseras, rosarios... Sí, ya sé, es el Jesús que pensaba.

Te entiendo, Blimunda.

lolo dijo...

Eres una atrevida y la más delicada de las bordadoras de palabras, en eso tiene razón él. No me extraña nada que no pudieras dormirte, Blimunda.
Me quedo con la parte en la que cuentas cómo las ideas iban por el aire con las manos, los anillos y el cuero de las pulseras. Y con el entusiasmo infantil.

Blimunda dijo...

Sé que me entiendes Alejandro. Alguna vez me aseguraste que Jesús es una excelente persona, ya lo intuía yo, por lo qué escribe y como nos tratata pero hablar con él y escucharlo...pues eso: pájaros y campanas, trinos y luces que se te quedan dentro.
Un abrazo.

Blimunda dijo...

No entiendo bien lo del atrevimiento. Para mí es gratitud.

La parte con la que tú te quedas me gustó mucho. Jesús es un cielo.

Ya sabía yo que a ti no te iba a extrañar.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Ese es nuestrop Jesús. Has retratado lo que sentimos todos ante él. Un abrazo.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Esta mañana no lo reconocí, ahora te entiendo, creo que debe ser una gran persona que rebosa amistad y sentimientos.
Un beso

Siete Soles dijo...

Que gusto dar leer tus retratos. Es como si estuviese en frente de él.

Blimunda dijo...

Gracias Juan Antonio, aunque Jesús es tan característico que creo que sería difícil no acertar con su descripción.
Bienvenido y un abrazo.


Así es Miarma, al hablar con él se te quedan dentro muchas luces, es todo alma, transmite una energía muy especial.
Besos y versos.


Gracias Siete Soles por ese espejo que encuentras en mis palabras. Qué bien lo pasamos.

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License