lunes, 14 de marzo de 2011

Dibujos de olor

Hay olores que han penetrado en mí como raíces silenciosas pero de extraordinaria hondura. La cocina de mi abuela emanaba un vaho casi material, primitivo: una mezcla de piedra y algo añejo en la que confluía además la falta de ventilación y el olor intenso de la vida de las alacenas.
En mi memoria olfativa duerme como una paloma herida el aroma único del pecho de mi madre. Ella olía a tranquilidad; el perfume cosmético de la Bella Aurora entreverado con el hálito limpio de sus besos. Muy cerca guardo esa primera rosa a la que un día, con pocos años, acerqué la cara y cuya esencia de intensidad colorida se me metió dentro como si me la bebiera . Sentí que me calmaba una especie de sed, entonces no supe que aquello era sed de belleza pero algo intuí porque aspiré su fragancia profundamente, abriéndole todas mis puertas.
Luego llegaron otros dibujos de olor: el bálsamo clandestino del primer pintalabios y los polvos de myrurgia, su loción de afeitar que yo, sin darme cuenta, me llevaba prendida en mi misma piel, el galán de noche en el patio de mi adolescencia, las ondas del nagchampa en una habitación de Granada, sábanas sudadas por el amor, el azahar hasta la saturación del aire, el olor personal de una vida nueva acurrucada en una cuna que todo lo cambia, que todo lo transforma.

6 comentarios:

Tournesol dijo...

Querida chica de las flores, sí la que anuncia su visita con pétalos amarillos.¡ Qué bonitos paisajes has dibujado con tus pinceles llenos de fragancias! una vez más has llenado de nostalgia mi mañana, y me has hecho recordar cosas como el olor a tierra húmeda después de que mi madre regara sus macetas, el olor a jabón casero de la ropa en remojo, el de mi comida preferida entre fogones al regresar del colegio; son tantos recuerdos los que has despertado y me ha gustado tanto como lo has plasmado que te envío un abrazo aromático impregnado de cariño y admiración.

Blimunda dijo...

Me ha llegado tu abrazo aromático, Tournesol.
Olvidé el jabón casero o el olor a ropa limpia, que tú me has recordado.

Gracias por venir y por comentarme con tanto cariño, mariposa.

lolo dijo...

Cómo van madurando los olores y cómo reposan y toman forma los recuerdos. He disfrutado mucho de ese paseo, Blimunda. Hay en él mariposas blancas, texturas y colores. Escribirlo ha sido pintar un cuadro sólo tuyo pero creo que lo puedo mirar desde aquí.

Blimunda dijo...

Esa forma de mirar tuya lolo no sabes cómo me llena...

Las mariposas, la textura y el color están más en ti, en tu mirada, en tu lectura.
Gracias por los colores que dejas por aquí, siempre.

Anónimo dijo...

Excelente entrada, Blimunda. Dicen que el olfato es el sentido más primitivo, el que más nos une a la supervivencia, y que las mujeres tenemos más exacerbado, como muy bien has descrito. Me identifico con muchas de las cosas que dices, pero muy en especial con el olor de él. Y bueno, el olor de tu bebé... No hay nada como ese, aunque tengas cien. Todos tus hijos te huelen... ¡tan bien! Te añado otros que me resultan entrañables y preciosos: el de la ropa limpia, sobre todo, secada al sol y al aire; por supuesto, el del azahar; el del incienso, que me huele a Dios; el de la canela y los postres caseros, y tantos más...
Un abrazo, Raquel.

Blimunda dijo...

Ay Raquel,cuanto me alegra verte por aquí.
Yo debo de ser muy primitiva entonces porque voy por el mundo como Fermina Daza identificando olores.
De estos además me llama la atención como se acoplan indisolublemente a las emociones, igual que la música.
La ropa limpia...claro. Gracias por venir y compartir tus dibujos de olor.
Bienvenida y un beso.

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License