jueves, 24 de marzo de 2011

Y en el jardín: un ruego.

Con muchas plantas suele irme bien el método de dejarlas en un buen rincón y olvidarme. Así enraizó el tallito de Celinda que cogí de una verja, así se recuperó hasta la magnificencia de sus carnosas hojas violáceas la Perla de Nuremberg. Pero no puedo someter a tal retiro a la Buganvilla. Algo dentro de mí me lleva hacia ella como si estuviéramos unidas por una especie de hilo que alguien tensa.
Aún después de pasar el invierno protegida está pajiza, reseca. Solo le queda un tallito verde y muy delgado. Las hojas: completamente secas.
La he trasplantado a un lugar más soleado para que recupere el sueño de su magenta, para que echen a volar sus raíces en la profundidad de la tierra. Pero, día tras día, sigue pareciendo muerta.
Yo no puedo dejarla olvidada, de vez en cuando voy a verla. Y al mirarla sé que lo hago como si le rezara, como si mis ojos le rogaran que vuelva.

7 comentarios:

Dyhego dijo...

BLI:
¿Tendrá sobra o falta de agua? ¿quizás un virus? Porque las buganvillas resisten carros y carretas. Tenemos una enorme y le doy cada poda que la dejo tiesa, pero se recupera pronto, y eso que la tengo en un sitio que se seca en un pis pas. Lo malo son las pinchas tan porsaqueras que tiene.
Salu2

Tournesol dijo...

¿Te he contado alguna vez que mi madre le hablaba a sus plantas?, a ellas les gustaba pues estaban tan bonitas, yo algunas veces también lo hago pero creo que no con tanto cariño pues algunas se me van por mucho empeño que yo ponga. Has probado a leerle a tu buganvilla esta entrada, no pierdes nada, si no resulta sigue observándola con ese cariño ya veras como se anima.
Besos de color magenta.

Blimunda dijo...

Dyhego, no sé si tiene alguna enfermedad. Ya me han dicho que aguantan mucho pero eso es cuando se han aclimatado y ya tienen cierta edad ¿no?. Esta es joven, es el primer invierno que pasa con nosotros y ya te digo cómo está. Sobre el riego he seguido las indicaciones de los libros y de infojardín.
El colorido es tan espectacular que los pinchos tienen un pase.
Un abrazo y gracias por venir.



Tournesol, qué gracia me ha hecho lo de que le lea la entrada...
Yo no les hablo, solo las miro y las toqueteo y se me van las horas, sobre todo ahora.
Cómo me hubiera gustado conocer a tu madre y pedirle tallos.

De color magenta son mis besos también para ti.

lolo dijo...

Pues no tengo ni idea, Blimunda. Lo que sí que sé es que mi madre tiene una y mucho caso no le hace. Cuando va, la toca y le habla, eso sí que lo sé. Es vieja, en eso es distinta. Pero yo estoy convencida de que se recuperará; el sistema del cariño no falla, ni siquiera en el mundo vegetal.

Si por una de aquellas excepciones fallara piensa nos dejó, a los demás, una hoja de tu cuaderno, tibia, como en un paño húmedo.

Blimunda dijo...

Yo también pienso que va a brotar lolo, que el misterio está aún dormido pero a punto de verdearla.

(Esa hoja tibia de la que hablas es para ti)

verdial dijo...

La verdad es que son realmente duras. Tengo varias y soportan estupendamente el calor y el frío. A veces se hielan en invierno y vuelvena brotar.
Tal vez esté enfermita, o el lugar no sea el adecuado, realmente necesitan pocos cuidados...

Todos mis deseos que que la puedas recuperar.

Un abrazo

Blimunda dijo...

Muchas Gracias Verdial, yo creo que se recuperará.
Cuando hoy vaya a verla la miraré con vuestros ojos y con vuestros deseos.
Un abrazo.

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License