miércoles, 13 de abril de 2011

Una rosa

Una rosa en un jarrón es como una melodía de color y de fragancia en el aire.
Cuando es joven el tono limpio de su corola llama a la contemplación, la tersura de su piel nos atrae, está hecha de música su carne.
También es bella al marchitarse, se le aflojan los pétalos y como si se desmayara se desvanece del talle. Colmada por la serenidad de lo bello se va apagando, lánguida, lacia, libre en su hermosura, digna, tan envidiable.

2 comentarios:

Dyhego dijo...

BLIMUNDA:
Nunca se me había ocurrido pensar en que una rosa marchita pudiese ser bella. La próxima vez, observaré mejor.
Salu2.

Blimunda dijo...

Dyhego, esas rosas apretadas que duran días y días y van tornando sus tonos en suaves ocres casi inapreciables. Esos ejemplares que mantienen su magestad porque los pétalos no se les caen y van apagándose poco a poco, como si fueran agotando toda su sustancia...sí, a mí me parecen de una belleza tremenda.

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License