miércoles, 8 de junio de 2011

Roja y con pepitas negras

Yo quiero la sandía roja y con pepitas negras, esférica como una luna de endrina, colmada de sangre dulce, de sangre fresca.
Que no me certifiquen la calidad de su carne. Ella no es el producto de una maquina, ella viene del reino de la tierra y guarda su misterio apretado y palpitante.
Prefiero equivocarme antes de que me quiten la oportunidad de sondear ese enigma con la palma de la mano, cuando un golpe seco en su cara externa resuena, vibra del interior hacia afuera y solo atendiendo a esa sonoridad de lo repleto decide uno con que ejemplar se queda.
Luego, el filo del cuchillo la resquebraja, ella se precipita hacia la apertura, se troncha y cruje contundente la sandía en toda su plenitud de animal vegetal.

12 comentarios:

Jesús Cotta Lobato dijo...

Olé. Hoy comeré sandía a tu salud.

lolo dijo...

Justo hoy he visto comer una sandía entre cuatro, tendrías que haber estado tú; me hubieras contando lo que veía y por nada del mundo habría sabido decir.

Roja te quiero, Blimunda.

Dyhego dijo...

¡Es como si la viera ahora mismo!

Blimunda dijo...

Que no sea fashion, Jesús y que te siente bien.
¿A que es impresionante cuando cruje y se abre espléndida, formidable, tan sencilla y tan tremenda?

Blimunda dijo...

Lolo, no me creo yo que tú no sepas describir la escena...
Igual te quiero yo, mi Lolo, y con un fondo bien azul.

Blimunda dijo...

Gracias Dyhego, qué bien me ha sentado tu exclamación, tanto como una buena rodaja de sandía tradicional con sus genes de siempre.
Un abrazo.

Tournesol dijo...

He vuelto a mi niñez cuando comer sandía en casa, era como un rito.
Papa cuan maestro de ceremonias cortaba con un gran cuchillo los "culos de la sandía", luego y como tu bien cuentas hundía el cuchillo en su corazón, y entonces se oía ese crujido que más que nada parecía una queja, luego la iba partiendo en rodajas, yo siempre prefería la más fina y así luego repetía (aun sigo con la costumbre de cortar la sandía finita, finita), para mis hermanos y para mí comer sandía era como comer la golosina más apetecible; luego recolectábamos las pepitas grandes y negras (ahora la sandías casi no tienen), las ponía al sol con sal y cuando se secaban me las comía mientras veía en la tele “los chiripitiflauticos”
Gracias Blimunda una vez más por tan roja y refrescante estampa.

Blimunda dijo...

Qué chica soy, Tournesol, que no me acuerdo de los chiriflauticos esos, recuerdo un globo, dos globos, tres globos...
Me ha gustado lo de la queja de la sandía, sí, sí, es justo así.
Gracias a ti, por venir, guapa.

Tournesol dijo...

Si que debes de se chica pues……como no has oído hablar de los “chiripitufauticos;
El capitán Tan , Valentina, Locomotoro y los hermanos Malasombra, que eran malos de verdad.
O tu eres muy chica o yo soy muy mayor o las dos cosas, de todas formas te perdiste algo bueno porque yo si me acuerdo de un globo, dos globos, tres globos, que también me gustaba. Qué nostalgia!!!
Y qué programas infantiles tan inocentes.
Bueno que la sandia, pues.. muy rica,
si señor.

Clochard dijo...

Querida Blimunda:

En estos días tan cabrones que corren en contra del esfuerzo de la ciudadania que se gana el pan con las labores de la agricultura en nuestra querida España, refresca y regeneran tus lineas la mente del poeta haciendole encontrar un adjetivo, que no sea el más cruel de ente su registro de vocablos, para calificar la falta de responsabilidad de la señora Merkel; mal informada y mal intencionada, envidiosa de la buena cara que nos proporcionan nuestras frutas y verduras. ¡Hurra por los elogios de la sandia!

Besos, prosas y versos.

Blimunda dijo...

Pues por más que me dices...no recuerdo a los chichiriflauticos, no, para nada. Y mira que los nombres son literarios pero debe de ser que yo no había nacido, Tournesol.
Y la sandía que no te la den fashion!!!!!!

Blimunda dijo...

Clochard, pon una sandía en tu vida, plena y repleta de alegría, tómala en tu mano y hazla vibrar con la otra palma, escucha esa sonoridad interna y luego abrela con la llave de un buen cuchillo...Sé que disfrutarás, es el lenguaje de la tierra.
Besos y versos.

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License