lunes, 18 de julio de 2011

Al otro lado del puente

Supe que pronto dejarías de dormir con tu osito cuando, hace unos días, te negaste a darme la mano por la calle. Parece que hubieras estado encajando las piezas de tu infancia. Primero fue el ratoncito Pérez que destronó, por la inercia de la semejanza, a los Reyes Magos. Luego llegaron los besos fugaces a la puerta del colegio y tu negativa a que me aproximara a la verja de la entrada. Pasaste también a hacer gestos, algo así como poses, ante el espejo del baño. Comienzas a interesarte por tu ropa... Es el puente de los nueve años que te ha llevado de poner con nerviosismo un diente debajo de la almohada a preguntarme (planteándolo en forma de dilema como todo lo que te importa) que qué hacías con tu osito si lo quieres mucho pero ya te vas haciendo mayor. Te tranquilizó mi idea de darle un tiempo, de que continuaras durmiendo con él algunos días más hasta que decidas dejarlo sobre la mesilla de noche, por ejemplo. Cerraste los ojos y apretaste los labios afirmando con la cabeza. También te dije que no te preocuparas, que el osito lo comprendería.
Estoy segura de que él sabrá quedarse al otro lado del puente. Papá y yo seguiremos aún contigo un rato.

12 comentarios:

Dyhego dijo...

BLIMUNDA:
Ay, se hacen mayores...
Salu2.

Blimunda dijo...

Sí Dyhego, y este es mi pequeño, quiero decir que este tipo de experiencias ya se me han terminado. Como decía mi abuela: Ay Señor...

Un beso.

Clochard dijo...

Querida Blimunda:

Imagino que lo que te has llevado en el cuerpo, durante todos estos años que ha durado la infancia de Juan, ha sido tan enriquecedor que se te habrá quedado grabado como si de las mejores lecciones de tu vida se tratase. Ha debido ser algo parecido a volver a ser niño, a entender lo que no entendias, poniéndote en la piel de ese pequeño al que has enseñado a crecer.

Ahora viene una nueva etapa en la que saldrás, dentro de poco, a ligar y volverás a sentirte quinceañera, que no está nada mal.

Besos, prosas y versos.

lolo dijo...

Unos cuantos días mas y te guiñara, cómplice, un ojo.
Lolo

lolo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Siete Soles dijo...

Mi mente se ha llenado de recuerdos, deseos y esperanzas al leer tu texto. Este hito en el camino de los niños me ha sentado muy bien.

Gracias.

Blimunda dijo...

Tú lo has dicho, Clochard, me lo llevo en el cuerpo, era algo a lo que no quería renunciar y ha sido increible.
Besos, pirata.


Lolo, ya lo hace, me busca en las conversaciones y con solo una mirada solemos entendernos. Pero da cosilla no darle la mano, me gustaba mucho, yo no tengo la capacidad de comprensión que tiene su osito.
Un beso y mucho cielo.

Blimunda dijo...

Pues a mí no me ha sentado nada de bien, Siete Soles.
Ea.

Tournesol dijo...

Marisilla, disfruta hasta el último detalle pues aun te queda algo de tiempo. De todas formas cada niño pasa por este proceso de forma diferente y yo creo que “Tu pequeño” va a seguir siempre especialemte unido a ti, aunque ahora no te quiera dar la mano.
Jajaja, como me ha recordado a la adolescencia tu “Ea” del último comentario.
Besos y muchos desayunos en la cama.

Nadia dijo...

Ay Marisa, qué mal lleváis las madres esto de que crezcamos. Ese Síndrome del nido vacío, como así lo llama mi madre, me es familiar.
Es una etapa pero vendrá otra fabulosa, aún mejor.
Siempre me alegra verte, aunque sea de lejos. Luego me quedo un tiempo recordando lo que escribes.
Un beso.

Blimunda dijo...

Eso intento, Tournesol, ser consciente de cada instante, de cada gesto, de cada mirada...
Respecto al otro tema ya sabes que soy muy vaca-burra pero me rindo pronto, aunque la cosa sigue fea.
¿Quién la adolescente,yo? Ea,tú también.

Blimunda dijo...

Ay Nadia, que casi no te conocía...Pero yo no he hablado del nido vacío, ¿no?. A ese nido, con lo que me queda por leer y corregir, no le tengo miedo, es otra cosa que con la sensibilidad que tú tienes algún día experimentarás, y quizás me recuerdes.
Y, es que, se lleva mal, no sabes cómo.
Besos y mar, y un cielo muy azul para tu viento.

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License