lunes, 10 de octubre de 2011

A las doce

El lugar en el que vivo todavía mantiene su campanario. Desde que estoy aquí he recuperado de la campanada grave en el aire, su significado. Tocan a misa los domingos y, muy de tarde en tarde, tocan a muerto.
Marcan las horas con la disciplina inagotable del tiempo, inflamando la atmósfera de un encanto rural que casi habíamos olvidado y ya no sabíamos descifrar.
A las doce de la mañana pintan con su majestad el cielo, vibrantes de una en una, alegres de echar a volar con cada tañido como pájaros sonoros que escaparan de las jaulas del silencio.
Es entonces cuando les abro las ventanas del salón para que pasen al corazón de la casa y minutos después de que ellas callen, aún se mantienen entre las cosas sus alas.

18 comentarios:

Eastriver dijo...

Las campanas me parecen un vestigio de algo perdido, o casi perdido, que convendría recuperar. Significan la conciencia del paso del tiempo. Significan el entorno habitable, pequeño, donde avisan de quien se fue y de quien llega. Ella significan un retorno a una forma amable de vivir.

En mi pueblo también se conservan las campanas, y de tarde en tarde suenan. Mi madrina me decía, jamás te quedarás sordo porque para tu bautismo sonaron las campanas. Y yo me lo creo a pies juntillas.

Alejandro dijo...

El ruido de las campanas es sobrecogedor. Ya conté hace casi dos años cómo me impresionaron las de Zufre... y coincido contigo en que son capaces de permanecer en el aire después de que cese su sonido.

Alicia María Abatilli dijo...

También el lugar en donde vivo tiene un campanario, muy cerca, hay un cementerio.
Duele un poco porque son muy frecuentes las que tocan a muerte.
Es hermoso leerte.
Alicia

Blimunda dijo...

Sí Eastriver, a mí también me parecen así de significativas.
Es bonito lo que cuentas de tu madrina, creo que yo tampoco me quedaré sorda.
Un saludo.

Blimunda dijo...

Esa permanencia en el ambiente, Alejandro, a mí se me mete dentro como si yo estuviera hecha de un material también vibrante.

No he leído lo de Zufre, pero voy a buscarlo.

Un abrazo y salud.

Blimunda dijo...

Alicia, debe de ser muy difícil para ti vivir tan cerca de esos ecos...al menos, a veces.
Celebro que te gusten también a ti las campanas y sus vocablos.
Te abrazo.
Gracias por tu generosidad.

Tournesol dijo...

Tu sabes que tambien tengo campanas cerca.
No recuerdo si te he contado alguna vez que yo veraneaba en un pueblecito de Zamora.
Alli las campanas de su pequeña ermita estan presentes en todos los acontecimientos del pueblo: anuncian la salida y la llegada del ganado a los pastos, reunen a la gente para los concejos, y avisan de cualquier tipo de acontecimiento. Cuando se acercan las fiestas de la patrona (la viegen peregrina, los jovenes a modo de travesura suelen subir al campanario y con nocturnidad y alevosia tocan las campanas de forma estrepitosa, diversión que tiene su contrapartida pues las ancianas de los alrededores se lian a pedrada limpia contra la jubilosa pandilla: te puedo contar que yo me libré de las pedradas pero el susto no me lo quité en varios dias.
Besos resonantes.

Blimunda dijo...

No me lo has contado, Tournesol, me lo tienes que explicar.
Y cómo suenan en tu casa las campanas porque aquí, en el silencio del campo, resuenan claras y limpias.

¿Pero tú ibas con los que tiraban las piedras?

Tournesol dijo...

No Blimunda, esto pasó ya hace mucho tiempo, entonces yo era joven y novata con esta tradición.
Por eso me asuté tanto cuando otra pandilla de ancianas enfadadísimas gritaban y lanzaban piedras sin cesar ¡qué miedo!.
Al parecer esto se venia haciendo desde muchos años en el pueblo por parte de los jóvenes, pero claro antíguamente lo hacían un día antes de la fiesta y mi pandilla llevaba ya dos o tres noches dando la lata.
Ya te contaré pues tuve el honor de tocarlas yo misma.
Qué tiempos aquellos.

lolo dijo...

La disciplina inagotable del tiempo... me gusta, Blimunda.

En mi pueblito también suenan, y a veces hablando por teléfono con mi hermana oigo las del suyo. Desde casa, si te callas mucho mucho, también las escucho. Me recuerdan a noches de insomnio en mi adolescencia, a llegar a casa justo a tiempo, aún resuenan.

Gracias.

Dyhego dijo...

El sonido de las campas es realmente magnífico.
Saludos.

Blimunda dijo...

Tournesol, tú ahora mismo eres muy joven y yo que casi que me identifico más con las viejas, no por las piedras sino por aquello de la gallina Caponata, hubiera ido contigo a tirar de la cuerda, pero sin pensármelo, vamos.

Blimunda dijo...

lolo, cuando suenan las campanas es para mí como si se materializara en sonido el paso del tiempo y no se cansan, y siempre vuelven.
Me alegro de que tú también las escuches y de que te traigan esos recuerdos, maravillosos.
Gracias a ti por venir y ser tan buena conmigo.

Blimunda dijo...

Eso creo yo Dyhego, las escucho y me transportan aún cuando ya solo me suenan dentro.
Un abrazo y salud.

Ignacio Carcelén dijo...

¿No podría pedir que las campanas suenen cuando bajen los ángeles?

Blimunda dijo...

Ignacio, lo pediremos, muy buena idea, sí.
Bienvenido.

Clochard dijo...

Querida Blimunda:

Han tardado en llegar mis campanadas, pero aquí están disfrutando de la musiquilla celestial de las tuyas, esas que me imagino entrando por una ventana que de par en par le abre el camino a esas maravillosas notas que laten, que parece que las trae el viento debajo del brazo, y que una vez han abandonado el campanario se divierten como una cometa en el aire libre del pueblo.

Muy bello.

Besos, prosas y versos.

Blimunda dijo...

Tus campanas nuncan llegan tarde, CLOCHARD, y sé que mantienen su resonancia cercana aunque no aparezcan.
Me ha encantado la imagen de los tañidos convertidos en cometa. Esa, esa es la idea!!!!!!!!!

Te abrazo.

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License