martes, 29 de noviembre de 2011

Días azules

Cuando yo era pequeña jugaba en la calle. Todos los niños del barrio salíamos a corretear por las tardes mientras merendábamos pan con aceite y tomate. Eran días azules hechos con un material interminable, como si la vida no fuera nunca a desliarse, como si fuera otra cosa que ya vendría y no aquel paraíso, que entonces no nos parecía tal.
Algunas veces alguien, señalando una bandada de pájaros, gritaba: ¡ Mirad, mirad, una boda! Y nos quedábamos boquiabiertos contemplándolos. Ya intuíamos en el vuelo algo de lo sagrado. Mi hermano Ángel Luis me enseñó a buscar entre los que encabezaran la comitiva para localizar así a los novios. Todavía lo recuerdo. Recuerdo que la calle era nuestra y no de los coches, la calle era para la pelota, la goma, la rayuela... y sobre nuestras cabezas, de vez en cuando, escuchábamos la marcha nupcial en el vuelo de los pájaros.

14 comentarios:

verdial dijo...

Que hermoso lienzo costumbrista has dibujado con tu pluma. Me he adentrando de él, he regresado a mi infancia y me he mezclado con los chiquillos y sus juegos infantiles. En mi caso no había bodas ni bandadas de pájaros, pero si todo lo demás.
Precioso.

Un abrazo

Siete Soles dijo...

Tus textos me traen imágenes, que hacen evocar en mi cuerpo los sentimientos de los que hablas.

No pares de alimentar mi alma.

Blimunda dijo...

Verdial, me alegra haberte llevado por medio de mi calle a la tuya, por medio de mis días a tus días azules.

Gracias.

Un abrazo.

Blimunda dijo...

No sabía, Siete Soles, que tú conocías lo de la boda. Y solo unas calles más arriba de la mia.

Si no me muero o pasa algo raro intentaré seguir en el último renglón de tu comentario (aunque no sé si tanto como tú)

lolo dijo...

No puedo comentar tu pueblo, ni recuerdo pájaros en el mío. Me he quedado colgando del último renglón, en el alimento y el alma. Perdona, y gracias.

Blimunda dijo...

lolo, si un solo renglón mío consigue tal estado...es que esto marcha y tú eres muy buena lectora.
Gracias a ti, una vez más.

Tournesol dijo...

Necesitaba leer algo así, ya te lo he dicho, me vino muy bien y desperto una sonrisa en mi cara y hoy me ha llenado tu charla y tu presencia.
Gracias por quitar el gris a este mi día y llenarmelo de azul.
Ah...lo has recordado muy bien, los que encabezaban la comitiva eran los novios.

Dyhego dijo...

Blimunda:
ahora también juegan los niños en las calles... virtuales de la plei...
Saludos morriñosos.

Blimunda dijo...

Nos quedan muchos días azules, Tournesol, de aquellos y de otros que vendrán.

Te doy un beso.

Blimunda dijo...

Dhyego, no te pongas morriñoso hombre que todavía los hay que salen con sus bicis y se reunen en la plaza a contarse sus cosas. Yo los veo, mis hijos entre ellos.Aunque luego también se comen las maquinas, en eso no hay quien te quite la razón.

Un abrazo azul.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Un recuerdo muy hermoso, sí señor. NO sabía eso yo de las bandadas de pájaros. Se lo voy a decir a todo el mundo ahora. Un beso.

Blimunda dijo...

Jesús, creo que la idea de la boda es de esta zona, además es muy antigua.
¿A que es bonita? Me alegra que te guste a ti.

Un beso.

Clochard. dijo...

Querida Blimunda:

Yo también recuerdo aquellos días, aquellos pájaros, aquellas cosas que nos parecían tan lejanas. Recuerdo tantas cosas que a veces pienso que sigo siendo el mismo travieso de entonces. Bonita alusión ésta a la infancia, a tantas inocencias de las que afortunadamente aún no nos hemos deshecho para poder seguir creciendo.

Besos, prosas y versos.

Blimunda dijo...

Yo también pienso que sigues siendo el mismo, un poco crecido pero muy parecido. Ya entonces hablábamos mucho juntos. ¿Recuerdas cuando nos ibamos al colegio y justo al salir a la calle la vecina gritaba "Antonio!!!!!!!!!!!!!"?

Besos.

 
Licencia de Creative Commons
Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License