lunes, 26 de diciembre de 2011

La vieja Hebe

Camina tan despacio la vieja Hebe que parece que flotara. Es tanta su parsimonia que podrían posársele los pájaros en el enredo de su melena. Va arrastrando las zapatillas de andar por casa porque en sus tobillos, tan invisibles como plomizos, grilletes lleva. Nadie podría precisar cuántos son los años que han sufrido sus ropas, cuánto polvo, cuánto dolor ha sudado bajo su bata florecida de pelotillas. Va así vestida hasta bien entrada la primavera porque los recuerdos, la hielan. La juventud arruinada, el hijo tan imaginado en la cuna vacía, el marido balanceándose de aquella cuerda.
Y aunque la vida ha hecho de su cutis lo que hace el fuego con la madera, puede aún adivinarse que un día fue bella, que calzó finos tacones y conoció la suavidad de unas medias.
Nunca va sola la vieja Hebe, pese a que nadie vaya con ella, la acompaña de sus recuerdos siempre el frío y el peso irrompible de su pena.

4 comentarios:

tournesol dijo...

Genial!!!
Desde el título hasta el final.
Te mereces un beso y un abrazo muy grande, por eso te los mando.

verdial dijo...

Que preciosidad Blimunda, es un poema precioso y cargado de ternura y sentimientos.

Un abrazo y Muy Feliz Año Nuevo.

Blimunda dijo...

Tú si que te mereces un besazo, Tournesol.
(Mañana me paso a desearte feliz año, mariposa)

Blimunda dijo...

Gracias, Verdial.
No lo veo yo como poema pero imagino que te refieres al tipo de prosa, que me sale poética.
Feliz año también para ti y un abrazo.

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License