sábado, 31 de diciembre de 2011

Un deseo abstracto y esta cuerda

Hace algunos meses le expliqué a mi hijo pequeño, como el miedo es una especie de cuerda que nos oprime desde dentro. Le até una cinta a la muñeca y la ceñí hasta donde calculé que comenzaría a dolerle. ¿Lo notas? Sí y me aprieta demasiado. Pues eso hace el miedo con nosotros. Solo tú puedes aflojar ese nudo.
No ha vuelto a necesitar más explicaciones. Él es así y ahora yo no sé si voy a saber imitarlo, porque cada treinta y uno de Diciembre, para mí, es como si hubiera llegado a la cima de algo elevado y vislumbrara desde lo alto una perspectiva nueva, siempre está borroso pero esta vez, además, trae algo parecido a lo que le anudé a su muñeca.
De cualquier forma, cuando alce mi copa esta noche, sé que pediré un deseo abstracto, será algo similar a una de mis emociones desordenadas, una actitud, mi alegría más intima por saberme viva. No tengo otras armas para esta cuerda, que aprieta.

Y en mi deseo abstracto destacará un feliz año de amapolas azules, en vuestros cielos.

4 comentarios:

tournesol dijo...

Si, de un azul brillante que nos permita mirar más allá del horizónte, para que poco podamos aflojar la cuerda y sentirnos más libres.

Feliz año nuevo otra vez.

Blimunda dijo...

Sí, Tournesol, azul, azul, azul...o un poco azul, de vez en cuando.

Feliz año (y también amarillo, tú ya me entiendes).

lolo dijo...

Gracias, Blimunda. Feliz año para ti también.

Esto de la cuerda que cuentas y el miedo..., lo he sentido yo también.

Blimunda dijo...

Siempre es un motivo de alegría sentirse acompañado en la emoción, lolo.
Te deseo muchas, muchas amapolas azules para este año.

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License