viernes, 28 de enero de 2011

Tu fruto

Oloroso es tu fruto
como el apio,
cálido, abundante...
suave lo presiento
como se posa un beso
en la palma de una mano.

Y luego que tu alarido
lo desborda
brilla como una estrella blanca,
líquida en su vuelo,
que viene buscando el nido
en mi interior
tan escondido.

Para tu fruto
todo mi cuerpo boca.

jueves, 27 de enero de 2011

Treinta segundos

Se detuvieron a la altura del semáforo. La muchacha del audi aprovechó para buscar algo en el interior de su bolso. Mientras se pintaba los labios, ayudándose del espejo retrovisor, notó una sensación incisiva que provenía de su lado izquierdo. Solo se fijó en su corbata roja. En unos segundos el hombre de la corbata roja ya le había inventado un nombre y una vida, una cita a la que llegaba tarde y para quién se acababa de pintar los labios. El semáforo cambió a verde.

sábado, 22 de enero de 2011

Madame A. Meilland.

Le estoy dando muchas vueltas a podar el rosal trepador de mi ventana. Sé que solo hay que cortar las ramas laterales y han de mantenerse las guías pero, pensar que tengo que cortarle también todas las hojas para que brote con más fuerza, no me gusta.
Se quedará el ventanal sin el ángel verde que ahora lo alumbra, como desnudo de aliento y color, con frío sus tallos y mis ojos sin el abrigo de sus pétalos, esos que me rescatan y van a por mí cuando desde el sofá contemplo el cielo.
Me consuelan los bulbos que ya apuntan su misterio. Están cerca del trepador. Los dejaré allí para que florezcan mientras el rosal reflexiona en sus yemas.
Y pronto, un día de estos al salir al jardín, me sorprenderá. Serán los primeros brotes y con ellos: una felicidad muy definida, hecha de algo íntimo para que comprenda como sus raíces y las mías son las mismas.

lunes, 17 de enero de 2011

Impotencia

Sentir el corazón de semillas colmado y no hallar, ni siquiera un palmo de tierra, dónde plantarlas...
Comprender que eres como un edificio cuya construcción no se acaba y no recordar el mosaico aquel del suelo de esa sala...
Estar poblada de gente que te habla, que te canta, que te cuenta y haber olvidado todas las palabras...
Taparse los oídos para no escuchar el mar cuando por dentro eres toda playa, y las olas te agitan y la bandera roja... te delata.

miércoles, 12 de enero de 2011

¡Oh glorioso instante!

Me gustaría vivir en las palabras, en el paréntesis que especifica el mundo acotado, en el dardo certero atravesando un significado. Mientras tanto las escribo en cuadernos o en hojas sueltas y siempre lo hago a mano. Me gusta el susurro del lápiz, ese rasgado que va muy despacio escavando mis túneles subcutáneos. Es sabido que extrae más polvo que luces pero la obstinación es, en esto también, una forma de guía.
Quiero que la palabra sea mi casa porque la palabra hace posible la objetivación de lo propio, lo íntimo en lo contado. Te surge una idea y vuelas al percibir como el concepto la fija al papel con la lucidez de lo que se ajusta sin barruntos, con precisión: es el acople, es el milagro, entre lo que se piensa y lo expresado.
Luego fregando los platos el sustantivo me sigue rondando y al mismo tiempo que la espuma crece en el estropajo, a veces sucede que, ¡Oh glorioso instante!, doy con el adjetivo que andaba buscando.

lunes, 10 de enero de 2011

La jaula

Un día sin escribir no es un día, se convierte más bien en una jaula, ese insecto al que un niño le arranca muy despacio y lentamente las alas.

jueves, 6 de enero de 2011

Este jueves

Para mi Melchor, su tercer regalo.


Este jueves depende de tu boca.
Debes cuidarlo igual que un parque a un niño
como cuida el otoño cada hoja
y le procura el aire necesario
para que se reúna con las otras.

Mira este jueves. No lo sabe. Míralo
acercarse a nosotros entre sombras,
y ocupar la ciudad como un ejército
que no pensara nunca en su derrota.
Será jueves en todo. Está de paso
pero quiere vivir de luces propias.
Entrará en la oficina de mañana,
a mediodía contará sus horas
y se quedará al norte de las cartas
que desde que se escriben son remotas.
Mira cómo se acerca hasta nosotros:
Viste de azul y herencias sigilosas,
establece su número y su luna
¡el tiempo siendo jueves en las cosas!

Cuídalo tú que puedes, no le dejes
que tal día haga un año en la memoria.
Mira cómo se acerca a la ventana
sin saber que depende de tu boca.

Para pasar un día con nosotros
ha salido este jueves de sus sombras.

MANUEL ALCÁNTARA.
 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License