miércoles, 30 de marzo de 2011

El consuelo inagotable

Ahora, que están surgiendo diminutos, los brotes en las ramas de los árboles parecen pensamientos explícitos. Para cuando, en unos días, se extiendan en hojas nuevas serán como ideas escritas por la naturaleza. Escritas en verde a merced del aire. Escritas para que nuestras miradas las lean y en su lectura encuentren, como hallan en el azul del cielo, el consuelo en los matices de lo verde inagotable.

jueves, 24 de marzo de 2011

Y en el jardín: un ruego.

Con muchas plantas suele irme bien el método de dejarlas en un buen rincón y olvidarme. Así enraizó el tallito de Celinda que cogí de una verja, así se recuperó hasta la magnificencia de sus carnosas hojas violáceas la Perla de Nuremberg. Pero no puedo someter a tal retiro a la Buganvilla. Algo dentro de mí me lleva hacia ella como si estuviéramos unidas por una especie de hilo que alguien tensa.
Aún después de pasar el invierno protegida está pajiza, reseca. Solo le queda un tallito verde y muy delgado. Las hojas: completamente secas.
La he trasplantado a un lugar más soleado para que recupere el sueño de su magenta, para que echen a volar sus raíces en la profundidad de la tierra. Pero, día tras día, sigue pareciendo muerta.
Yo no puedo dejarla olvidada, de vez en cuando voy a verla. Y al mirarla sé que lo hago como si le rezara, como si mis ojos le rogaran que vuelva.

lunes, 21 de marzo de 2011

En mis cuadernos

Para Andrés y Juan.


Cuando yo me vaya, buscadme en mis cuadernos. Buscadme entre las líneas, en la oración, en el poema del que hoy me avergüenzo.
Si en algún lugar he estado viva ha sido escribiendo. Aunque se quede mi frente helada, no os asustéis que algo mío seguirá latiendo entre las hojas sobre las que ahora me empeño.
No tengáis miedo, os estaré esperando aquí y siempre que la lectura os lleve a sentir algo parecido a lo qué siento: nos encontraremos.
Buscadme en mis cuadernos y poner la mano sobre cualquiera de ellos. Las palabras me han de guardar cuando ya solo sea viento y recuerdo. Quiero creer que podréis sentir el tibio calor de lo que está vivo y aguarda como en un paño envuelto.

lunes, 14 de marzo de 2011

Dibujos de olor

Hay olores que han penetrado en mí como raíces silenciosas pero de extraordinaria hondura. La cocina de mi abuela emanaba un vaho casi material, primitivo: una mezcla de piedra y algo añejo en la que confluía además la falta de ventilación y el olor intenso de la vida de las alacenas.
En mi memoria olfativa duerme como una paloma herida el aroma único del pecho de mi madre. Ella olía a tranquilidad; el perfume cosmético de la Bella Aurora entreverado con el hálito limpio de sus besos. Muy cerca guardo esa primera rosa a la que un día, con pocos años, acerqué la cara y cuya esencia de intensidad colorida se me metió dentro como si me la bebiera . Sentí que me calmaba una especie de sed, entonces no supe que aquello era sed de belleza pero algo intuí porque aspiré su fragancia profundamente, abriéndole todas mis puertas.
Luego llegaron otros dibujos de olor: el bálsamo clandestino del primer pintalabios y los polvos de myrurgia, su loción de afeitar que yo, sin darme cuenta, me llevaba prendida en mi misma piel, el galán de noche en el patio de mi adolescencia, las ondas del nagchampa en una habitación de Granada, sábanas sudadas por el amor, el azahar hasta la saturación del aire, el olor personal de una vida nueva acurrucada en una cuna que todo lo cambia, que todo lo transforma.

sábado, 12 de marzo de 2011

La barca del secreto

Mira la luz de la tarde
mira esa nube del cielo,
haz con ella una barca
vayámonos juntos y en secreto.
Será
cuando en río se convierta el aire
y tú vistas para mí
la camisa del almendro.

lunes, 7 de marzo de 2011

La sabiduría del nogal

"Te pareces a un árbol porque amas".
Jesús Cotta Lobato

A la derecha del camino encuentro cada día un singular matrimonio, el formado por un almendro monumental y su consorte: la higuera. Frente a ellos, a mano izquierda cruzando la carretera, un nogal centenario pastorea su destino a solas. En iguales circunstancias que éste pululan otros árboles frutales; manzanos, perales...membrillos. Todos han ido a caer en parcelas urbanizables. Los arrancarán de la tierra tarde o temprano. Mientras tanto parece como si orientaran sus ramas hacia la fortuna de los esposos, cuya ubicación fue a coincidir con el trazo de zona verde, obligatorio en suelo urbano, que un día un arquitecto trazara en un plano.
Yo me identifico más con el nogal y el resto de los desahuciados. Lo miro cuando paseo, me detengo, por un momento me entristece y enseguida él mismo cambia con su majestad y sabiduría mi ánimo. Nadie conoce el carpe diem como lo conoce un árbol. Pese a que el futuro lo acecha ahora está vivo y florece libre sin dueño, amando, amando.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Plantar un cuaderno

Otros han plantado árboles, yo he plantado un cuaderno. No sé si se colmará de flores en primavera como se colma el almendro, si será recio su tronco, si aguantará la sed cuando la lluvia sea su ruego. No estoy segura de que en la canícula soporte la brasa del sol y se prodigue en sombra, ni que ofrezca sus ramas al nido y su corteza a la herida del corazón con iniciales inscrito...
Hoy asoma un tallito tierno, cada renglón es su alimento, cada idea, cada verbo. No sé a dónde me llevará, solo sé que es una de mis luces en esta oscuridad sin puerto.
 
Licencia de Creative Commons
Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License