martes, 29 de noviembre de 2011

Días azules

Cuando yo era pequeña jugaba en la calle. Todos los niños del barrio salíamos a corretear por las tardes mientras merendábamos pan con aceite y tomate. Eran días azules hechos con un material interminable, como si la vida no fuera nunca a desliarse, como si fuera otra cosa que ya vendría y no aquel paraíso, que entonces no nos parecía tal.
Algunas veces alguien, señalando una bandada de pájaros, gritaba: ¡ Mirad, mirad, una boda! Y nos quedábamos boquiabiertos contemplándolos. Ya intuíamos en el vuelo algo de lo sagrado. Mi hermano Ángel Luis me enseñó a buscar entre los que encabezaran la comitiva para localizar así a los novios. Todavía lo recuerdo. Recuerdo que la calle era nuestra y no de los coches, la calle era para la pelota, la goma, la rayuela... y sobre nuestras cabezas, de vez en cuando, escuchábamos la marcha nupcial en el vuelo de los pájaros.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Lo sé, por sus labios.

Sé que este pájaro, que tanto grita, un día saldrá de mi boca y me dejará vacía.
Sé que el tiempo me va doblando con cada minuto, a cada paso.
Sé que me espera la tierra y conozco el trabajo del musgo sobre las letras de mármol.
Sé que mi alma es como el agua, busca siempre una salida y, a veces, me es tan complicado llevarla...
Que estoy viva lo sé, por sus manos.
Que tengo forma de jarra lo sé, por sus labios.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Dentro de tus brazos

Solo quiero vivir dentro de tus brazos, porque cuando cierro los ojos saben espantar los miedos, tus manos.
Envuelta como un secreto, ceñida a ti, disuelta en el líquido de tu abrazo como si tu cuerpo fuera de agua y yo nadara y nadara en el ancho mar de tu espalda, sin cansancio, sin que nada me faltara.
Cuando tú me abrazas creas ese espacio: la tranquilidad de una casa con jardín y grandes ventanas, un lugar en el que no tengo frío aunque fuera sobre los campos, la noche sea de escarcha.
Solo quiero vivir dentro de tus brazos porque de entre todos los hombres tú eres el único que se ha abierto camino en mi corazón, como un árbol.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Las puntadas y las palabras

Las puntadas me ayudan a comprender como el tiempo es ese hilo, casi siempre invisible, horadando el tejido de la vida.
Las puntadas y las palabras. Algunas se deshilachan cuando tacho y borro. Otras, a que las sobrehile sobre el papel en algún lugar esperan, como esperan las bobinas de colores en su caja de madera.
Desconozco cómo llegar a ellas, no sé cómo ocurre, solo sé que ,a veces, ellas me encuentran. Entonces escribir es como coser una complicada prenda, como hilvanar una emoción resbaladiza, transparente... Y una vez que se remata el revés asistir al milagro ofrecido por la tela cuando se le da la vuelta.
 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License