sábado, 31 de diciembre de 2011

Un deseo abstracto y esta cuerda

Hace algunos meses le expliqué a mi hijo pequeño, como el miedo es una especie de cuerda que nos oprime desde dentro. Le até una cinta a la muñeca y la ceñí hasta donde calculé que comenzaría a dolerle. ¿Lo notas? Sí y me aprieta demasiado. Pues eso hace el miedo con nosotros. Solo tú puedes aflojar ese nudo.
No ha vuelto a necesitar más explicaciones. Él es así y ahora yo no sé si voy a saber imitarlo, porque cada treinta y uno de Diciembre, para mí, es como si hubiera llegado a la cima de algo elevado y vislumbrara desde lo alto una perspectiva nueva, siempre está borroso pero esta vez, además, trae algo parecido a lo que le anudé a su muñeca.
De cualquier forma, cuando alce mi copa esta noche, sé que pediré un deseo abstracto, será algo similar a una de mis emociones desordenadas, una actitud, mi alegría más intima por saberme viva. No tengo otras armas para esta cuerda, que aprieta.

Y en mi deseo abstracto destacará un feliz año de amapolas azules, en vuestros cielos.

lunes, 26 de diciembre de 2011

La vieja Hebe

Camina tan despacio la vieja Hebe que parece que flotara. Es tanta su parsimonia que podrían posársele los pájaros en el enredo de su melena. Va arrastrando las zapatillas de andar por casa porque en sus tobillos, tan invisibles como plomizos, grilletes lleva. Nadie podría precisar cuántos son los años que han sufrido sus ropas, cuánto polvo, cuánto dolor ha sudado bajo su bata florecida de pelotillas. Va así vestida hasta bien entrada la primavera porque los recuerdos, la hielan. La juventud arruinada, el hijo tan imaginado en la cuna vacía, el marido balanceándose de aquella cuerda.
Y aunque la vida ha hecho de su cutis lo que hace el fuego con la madera, puede aún adivinarse que un día fue bella, que calzó finos tacones y conoció la suavidad de unas medias.
Nunca va sola la vieja Hebe, pese a que nadie vaya con ella, la acompaña de sus recuerdos siempre el frío y el peso irrompible de su pena.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Feliz Navidad

Os deseo Feliz Navidad de corazón.

martes, 13 de diciembre de 2011

La que hace la lazada

Hace mucho tiempo nosotras éramos las preferidas, por la comodidad del tacón, por el tacto, por la estética, cinematográfica. Algo debe de tener parecerse a las que llevaba Holly Hunter en "El piano".
Lo peor fue cuando aquellas, más fáciles de abrochar porque venían provistas de una simple cremallera, llegaron. Sabíamos que ocurriría. El que entonces era casi un bebé se impacientaba demasiado a la hora de salir, no había tiempo para el placer de ceñir los cordones, tampoco había tiempo para maquillajes y, hay que reconocer que , aquellas cremalleras la salvaron.
Un día nos lustró y nos rellenó con papel de periódico. En ese momento comprendimos que tenía que dar, otros pasos. Pero desde la intimidad propia de los objetos amados intuimos, lo que ella ni siquiera podía concebir, que esa criatura y otra más, crecería.
Pues bien, hemos sobrevivido a dos mudanzas y a más de una decena de limpiezas del trastero, hasta que ella ha regresado.
Ahora al ponerse unas medias de lana se toma su tiempo, al tensar cada cordón, con los nudos, con las hebillas. Ahora sabe que es la autonomía de sus hijos la que hace la lazada y le seguimos gustando tanto...por la comodidad del tacón, por el tacto y por la estética, cinematográfica.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

De la insistencia de la aguja

Tengo cosido el corazón como si fuera de trapo por las puntadas de un hilo invisible que me zurce y me remienda, sin descanso.
 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License