martes, 14 de febrero de 2012

Anónimo

Yo una vez escribí un anónimo. Quiero decir que tenía catorce años y me declaré en un papel escrito a máquina, guardado dentro de un sobre en el que podía leerse "Anónimo".
El destinatario lo leyó en clase. Se sentaba a mi izquierda. De reojo vi como metía la mano en su mochila y sacaba mis palabras ardientes.
He olvidado por completo el contenido de aquella carta pero nunca podré olvidar lo qué descubrí, porque en ese momento, mientras de soslayo veía como él se extrañaba de encontrar un sobre así entre sus cuadernos, mientras lo abría y pasaba sus ojos por mi enamoramiento mal explicitado en letra mecanografiada...descubrí que la sangre puede convertirse en un caballo a galope tendido aunque tú estés muy quieto sentado en un pupitre, o en cualquier otro lugar y temas, con un horror maravilloso, que te va a faltar corazón para tanto...para tanto amor.

10 comentarios:

Eastriver dijo...

Observar el efecto del amor... sí. Hay cosas que no se ven, de las que sólo podemos observar los efectos. Y por los efectos que producen sabemos que existen.

Por eso y porque las sentimos intensamente.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Qué bonito que tu amor sea más grande que tú misma.

Dyhego dijo...

Blimunda:
Como dice el anuncio del Red Bull, el amor nos da alas.
Saludos.

Blimunda dijo...

Eastriver, creo que ese galope es una de las maravillas de vivir, con mayúsculas.

Blimunda dijo...

Jesús, como el tuyo ¿O no has sentido nunca que temes no tener corazón suficiente para una emoción tan al galope? Seguro que muchas, muchas veces.

Blimunda dijo...

Dyhego, no he visto ese anuncio pero lo de las alas me gusta, mucho.

Un beso.

Alicia María Abatilli dijo...

A veces no hay lugar para tanto amor, el corazón queda pequeñito.
Hermoso relato.
Un abrazo
Alicia

Blimunda dijo...

Alicia, parece que es demasiado pequeño, lo maravilloso es que no lo es y podemos llegar a experimentar de lo qué es capaz.

Un beso y gracias por tu generosidad.

Mª Ángeles dijo...

¡qué recuerdo más bonito!
Yo recibí una vez un anónimo. Y lo publiqué a voces en mi casa, entre mis amigos y compañeros de clase, entre mis vecinas... y una de ellas lo conocía, y sin saber quién era supo de quién se trataba.. Esta persona es ahora mi marido, y padre de mis tres hijos.
¡la vida!
Me gustaría proponerte un juego.
hace tiempo que no actualizo mi blog, el de la caracola.
Y hace tiempo que no ando por aquí como me gustaría, encontrando tantos blogs que me llenarían mucho, como el tuyo. Que lo que escrbies me gusta, por eso te puse en mi blog roll...
tengo un microrrelato sin mucha calidad, pero que una amiga me dijo que le pedía continuar... y se me ocurrió eso, continuar la historia.
Ya han participado dos personas, y em gustaría verlo lleno de palabras.
Para mí sería un honor contar con tu participación. Y ya estoy nerviosa por leer más historias.
¿te animas?
¡venga! lo que quieras, como quieras...
Deja tu texto en un comentario.

Blimunda dijo...

Mari Ángeles, tu anónimo si que terminó bien.
Gracias por tu invitación para participar en tu relato compartido pero te tengo que decir que no escribo así. Creo que lo comprenderás.
Un abrazo.

 
Licencia de Creative Commons
Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License