martes, 29 de julio de 2014

Dos mil cuatrocientos kilómetros

No te dejé ninguna señal.
No fui dejando un rastro de velas encendidas para que tú me siguieras.
No te avisé ni fui a despedirme donde crece el musgo sobre tu nombre, pero  me has encontrado a dos mil cuatrocientos kilómetros de distancia.
Debe de ser el camino de las almas.

martes, 18 de febrero de 2014

En la niebla

Desde mi ventana veo un árbol envuelto en la niebla. Su silueta curvada y sus ramas también torcidas resaltan, aunque difuminadas, de entre la blancura opaca del aire. A veces ese marco se espesa tanto que el árbol parece un sueño en el paisaje, algo meramente ilusionado. Pero él está ahí, sereno, firme, albergando nidos, imaginando hojas...pese a que hoy el telón de la niebla lo cubra por completo.

lunes, 27 de enero de 2014

La ofrenda

Se han quedado los árboles
sin sus hojas
como un libro quedaría
sin sus palabras,
incomprensibles
resistiendo en el desamparo de sus ramas
torcidas, desnudas, incompletas
y prometiendo en voz alta
la ofrenda de otras aguas
verdes, verdes y frondosas
azules como el alma.

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License