martes, 29 de julio de 2014

Dos mil cuatrocientos kilómetros

No te dejé ninguna señal.
No fui dejando un rastro de velas encendidas para que tú me siguieras.
No te avisé ni fui a despedirme donde crece el musgo sobre tu nombre, pero  me has encontrado a dos mil cuatrocientos kilómetros de distancia.
Debe de ser el camino de las almas.

11 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

Huellas que tus palabras van dejando, es imposible que no se te encuentre.
Gracias.

Blimunda dijo...

Alicia, nunca piensa una cuando escribe en esas huellas pero que tú me lo digas me hace muy feliz.
Gracias a ti por venir.
Un abrazo.

Almudena dijo...

¡Qué sentida nostalgia, y qué realidad tan tangible en lo espiritual! Has estado magnífica, mi alemana favorita.

Blimunda dijo...

¿Almudena?
¡Almudena!!!!!!!!!!!!
Tú también has recorrido esos dos mil cuatrocientos kilómetros con tu comentario y te he sentido muy cerca.
Besos mariposa.

Tournesol dijo...

Sin palabras!!!
Siempre que pueda iré a visitarla.
Besos, besos, besos.

Tournesol dijo...

Sin palabras!!!
Siempre que pueda la visitaré.
Besos, muchos besos

Blimunda dijo...

Esas visitas me han llegado al alma Tournesol. Sé que lo harás.
Gracias flor.

lolo dijo...

Te he encontrado.
Un beso.

Blimunda dijo...

Así que... tú también, lolo.

Un beso de vuelta para ti, que aunque ahora esté más lejos sé que te llegará.

Mari Angeles dijo...

Corto y hermoso. En tan poco espacio, cuánto se dice. Gracias

Blimunda dijo...

Gracias a ti Mari Ángeles, ex corde.

 
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Escrito en el agua by Marisa T. Gracia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License